miércoles, 18 de febrero de 2015

“Conversión es volver al Señor con todo el corazón”, el Papa en el miércoles de Ceniza.

TIEMPO DE CUARESMA 2015 --> TALLER DEL PODER DEL ARREPENTIMIENTO, ILUMINACIÓN DE LA CONCIENCIA Y LA CONFESIÓN: Descubre en estos Maravillosos Talleres cuales son las grandes Acciones Sobrenaturales entregadas por Jesucristo el Señor a su Santa Iglesia Católica, sobre el TREMENDO PODER SANADOR Y LIBERADOR dispuesto en el Sacramento de la Confesión y de Perdón de Pecados, y como puede este cambiar y transforma totalmente tu vida bajo el Poder de la Gracia de Dios, haciéndote acreedor de Milagrosas y Maravillosas Bendiciones !!!












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Líneas de fuerza de la cuaresma cristiana

El mundo de hoy necesita que nosotros vivamos con verdad la cuaresma cristiana, hasta dar un testimonio que tenga fuerza de ungüento para sus llagas modernas.






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martes, 17 de febrero de 2015

El Evangelio del Día

miércoles 18 Febrero 2015 Santa Bernardita Soubirous, Santa Gertrudis (Caterina) Comensoli Leer el comentario del Evangelio por San Juan Pablo II : “Volved a mí de todo corazón” (Jl 2,12) Joel 2,12-18. Ahora dice el Señor: Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de tus amenazas. ¡Quién sabe si él no se volverá atrás y se arrepentirá, y dejará detrás de sí una bendición: la ofrenda y la libación para el Señor, su Dios! ¡Toquen la trompeta en Sión, prescriban un ayuno, convoquen a una reunión solemne, reúnan al pueblo, convoquen a la asamblea, congreguen a los ancianos, reúnan a los pequeños y a los niños de pecho! ¡Que el recién casado salga de su alcoba y la recién casada de su lecho nupcial! Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, los ministros del Señor, y digan: "¡Perdona, Señor, a tu pueblo, no entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?". El Señor se llenó de celos por su tierra y se compadeció de su pueblo. Salmo 51(50),3-4.5-6a.12-13.14.17. ¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas!¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí.contra ti, contra ti sólo pequé. Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu.No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu.Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga:Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza. San Pablo a los Corintios 2 5,20-21.6,1-2. Hermanos: Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios. A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él. Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación. Mateo 6,1-6.16-18. Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. Leer el comentario del Evangelio por : San Juan Pablo II (1920-2005), papa Audiencia general 16-02-1983 (Osservatore Romano 17-2-1983 “Volved a mí de todo corazón” (Jl 2,12) Este tiempo privilegiado del año litúrgico está caracterizado por el mensaje bíblico que se puede resumir en una palabra: ....”Convertios!” La ceremonia sugestiva de la imposición de la ceniza eleva nuestro espíritu hacia la realidad eterna, hacia Dios que es el principio y el fin, el alfa y la omega de nuestra existencia. (Ap 21,6) En efecto, la conversión no es otra cosa que un retorno a Dios, valorando las realidades terrenas a la luz indefectible de la verdad divina. Es una estimación que nos empuja a ver cada vez con más claridad de conciencia que estamos aquí de paso, en medio de las vicisitudes penosas de esta tierra y nos anima a esforzarnos por instaurar el Reino de Dios dentro de nosotros mismos y para que la justicia se establezca en el mundo. La palabra “penitencia” es también sinónimo de “conversión”. La Cuaresma nos invita a practicar el espíritu de la penitencia, no en un sentido negativo de tristeza y frustración, sino en el sentido de elevar nuestro espíritu, liberándolo del mal, deshacernos del pecado y de todas las influencias que pueden entorpecer nuestro paso hacia la plenitud de la vida. Penitencia como remedio, como reparación, como cambio de mentalidad para disponernos a la fe y a la gracia, pero que supone voluntad, esfuerzo y perseverancia. Penitencia como expresión de un compromiso libre y generoso en el seguimiento de Cristo.



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Basta de países que venden armas a quien está en guerra, dijo el Papa

​El Papa ofreció la misa en Santa Marta por los veintiún coptos mártires

«Ofrecemos esta misa por nuestros veintiún hermanos coptos, degollados por el solo motivo de ser cristianos». Lo dijo el Papa Francisco en la celebración que presidió el martes 17 de febrero en la capilla de la Casa Santa Marta. «Recemos por ellos —añadió—, que el Señor los acoja como mártires, por sus familias, por mi hermano Tawadros que sufre mucho». Y precisamente con el patriarca de la Iglesia ortodoxa copta, Tawadros II, el Papa habló personalmente por teléfono el lunes por la tarde manifestándole su profunda participación en el dolor por el cruel asesinato realizado por los fundamentalistas islámicos. Y aseguró también su oración con ocasión de los funerales.



Repitiendo las palabras de la antífona de ingreso «Sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y guíame» (Salmo 31, 3-4), el Papa Francisco inició la homilía. El pasaje del Libro del Génesis sobre el diluvio (6, 5-8; 7, 1-5.10), propuesto por la liturgia del día, «nos hace pensar —dijo el Pontífice— en la capacidad de destrucción que tiene el hombre: el hombre es capaz de destruir lo que ha hecho Dios» cuando «le parece que es más poderoso que Dios». Y, así, «Dios puede hacer cosas buenas, pero el hombre es capaz de destruirlas todas».


También «en la Biblia, en los primeros capítulos, encontramos muchos ejemplos, desde el comienzo». Por ejemplo, explicó el Papa Francisco, «el hombre llama el diluvio por su maldad: es él quien lo llama». Además, «el hombre llama el fuego del cielo, en Sodoma y Gomorra, por su maldad». Luego «el hombre crea la confusión, la división de la humanidad —Babel, la Torre de Babel— por su maldad». En definitiva, «el hombre es capaz de destruir, nosotros somos todos capaces de destruir». Nos lo confirma, también en el Génesis, «una frase muy, muy aguda: “la maldad del hombre crecía sobre la tierra y todos los pensamientos de su corazón —del corazón de los hombres— tienden siempre y únicamente al mal, siempre”».


No es cuestión de ser demasiado negativos, destacó el Papa, porque «esta es la verdad». A tal punto que «somos capaces de destruir incluso la fraternidad», como lo demuestra la historia de «Caín y Abel en las primeras páginas de la Biblia». Un episodio que, precisamente, «destruye la fraternidad, es el inicio de las guerras: los celos, las envidias, tanta codicia de poder, de tener más poder». Sí, afirmó el Papa Francisco, «esto parece negativo, pero es realista». Por lo demás, añadió, basta con tomar un «periódico cualquiera» para ver «que más del noventa por ciento de las noticias son noticias de destrucción: ¡más del noventa por ciento! ¡Y esto lo vemos todos los días!».


Pero entonces, «¿qué sucede en el corazón del hombre?», fue la pregunta fundamental propuesta por el Papa. «Jesús, una vez, advirtió a sus discípulos que el mal no entra en el corazón del hombre porque coma algo que no es puro, sino que sale del corazón». Y «del corazón del hombre salen todas las maldades». En efecto, «nuestro corazón débil está herido». Está «siempre ese deseo de autonomía» que lleva a decir: «Yo hago lo que quiero y si tengo ganas de hacer esto, lo hago. Y si por esto quiero declarar una guerra, la declaro. Y si por esto quiero destruir a mi familia, lo hago. Y si para ello tengo que matar al vecino, lo hago». Pero precisamente «estas son las noticias de cada día», destacó el Papa, observando que «los periódicos no nos cuentan noticias de la vida de los santos».


Así, pues, continuó tratando la cuestión central: «¿por qué somos así?». La respuesta es directa: «Porque tenemos esta posibilidad de destrucción, este es el problema». Y actuando así, luego, «en las guerras, en el tráfico de armas somos emprendedores de muerte». Y «hay países que venden las armas a este que está en guerra con este, y las venden también a este, para que así continúe la guerra». El problema es precisamente la «capacidad de destrucción y esto no viene del vecino» sino «¡de nosotros!».


«Cada íntimo intento del corazón no era otra cosa más que el mal» repitió una vez más el Papa Francisco. Al recordar precisamente que «nosotros tenemos esta semilla dentro, esta posibilidad». Pero «tenemos también al Espíritu Santo que nos salva». Se trata, por ello, de elegir a partir de las «pequeñas cosas». Y, así, «cuando una mujer va al mercado y encuentra a otra, comienza a hablar, a criticar a la vecina, a la otra mujer de más allá: esa mujer mata, esa mujer es malvada». Y lo es «en el mercado» pero también «en la parroquia, en las asociaciones: cuando hay celos y envidias, van al párroco y le dicen: “esta no, este sí, este hace”». También «esta es la maldad, la capacidad de destruir que todos nosotros tenemos».


Es sobre este punto que «hoy la Iglesia, a la puerta de la Cuaresma, nos hace reflexionar». La invitación del Papa se orienta a preguntarnos la razón de ello, a partir del pasaje evangélico de san Marcos (8, 14-21). «En el Evangelio Jesús riñe un poco a los discípulos que discutían: “pero tú tenías que tomar el pan —¡No, tú!”». En definitiva los doce «discutían como siempre, peleaban entre ellos». Y he aquí que Jesús les dirige «una hermosa palabra: “Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes”». Así, «presenta sencillamente el ejemplo de dos personas: Herodes es malo, asesino, y los fariseos hipócritas». Pero el Señor habla también de «“levadura” y ellos no comprendían».


El hecho es que, como relata san Marcos, los discípulos «hablaban de pan, de este pan, y Jesús les dice: “pero esa levadura es peligrosa, lo que nosotros tenemos dentro y que nos conduce a destruir. Estad atentos, prestad atención”». Luego «Jesús muestra la otra puerta: “¿Tenéis el corazón endurecido? ¿No recordáis cuando distribuí los cinco panes, la puerta de la salvación de Dios?». En efecto, «por este camino de la discusión —dijo— jamás, jamás se hará algo bueno, siempre habrá divisiones, destrucción». Y continuó: «Pensad en la salvación, en lo que también Dios hizo por nosotros, y elegid bien». Pero los discípulos «no entendían porque el corazón estaba endurecido por esta pasión, por esta maldad de discutir entre ellos y ver quién era el culpable de ese despiste del pan».


El Papa Francisco exhortó a considerar «seriamente este mensaje del Señor». Con la consciencia de que «estas no son cosas raras, no es el discurso de un marciano», sino que son, en cambio, «las cosas que cada día suceden en la vida». Y para verificarlo, repitió, basta sólo con tomar «el periódico, nada más».


Sin embargo, añadió, «el hombre es capaz de hacer mucho bien: pensemos en la madre Teresa, por ejemplo, una mujer de nuestro tiempo». Pero si «todos nosotros somos capaces de hacer tanto bien» somos igualmente «capaces también de destruir en lo grande y en lo pequeño, en la familia misma: destruir a los hijos, no dejando crecer a los hijos con libertad, no ayudándoles a crecer bien» y así, en cierto modo, anulando a los hijos. Al considerar que «tenemos esta capacidad», para nosotros «es necesaria la meditación continua: la oración, la confrontación entre nosotros», precisamente «para no caer en esta maldad que lo destruye todo».


Y «contamos con la fuerza» para hacerlo, como «nos recuerda Jesús». Por ello «hoy nos dice: “Recordadlo. Recordaos de mí, que he derramado mi sangre por vosotros; recordaos de mí que os he salvado, que os he salvado a todos; recordaos de mí, que tengo la fuerza para acompañaros en el camino de la vida, no por la senda de la maldad, sino por el camino de la bondad, de hacer el bien a los demás; no por el camino de la destrucción, sino por la senda del construir: construir una familia, construir una ciudad, construir una cultura, construir una patria, ¡cada vez más!».


La reflexión de hoy sugirió al Papa Francisco pedir al Señor, «antes de comenzar la Cuaresma», la gracia de «elegir siempre bien el camino con su ayuda y no dejarnos engañar por las seducciones que nos llevarán por el camino equivocado».






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Actitudes de espíritu propias de la cuaresma cristiana

Vivir la cuaresma como entrada en la resurrección de Cristo, a través de la participación y asimilación de sus sufrimientos y su muerte, incluye una serie de actitudes de espíritu, entre las que cada comunidad y cada creyente debe discernir las que ha de encarnar sobre todo, según el estado de su fe






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Las tres llamadas cuaresmales

Es tiempo de gracia, de conversión, de retornos, de higiene del alma y del corazón. Tiempo de acercarse a Dios, de relación fraterna, de crecimiento en la vida interior.






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lunes, 16 de febrero de 2015

Nuestras fantasías

Una buena parte de nuestras vidas se satisface fantaseando, aunque, ciertamente, pocos de nosotros admitimos eso, e incluso menos de nosotros confesarían los contenidos de esas fantasías. Nos avergüenza admitir cuánto nos evadimos a la fantasía, y nos avergüenza más revelar el contenido de esas fantasías.






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domingo, 15 de febrero de 2015

El Evangelio del Día

lunes 16 Febrero 2015 Lunes de la sexta semana del tiempo ordinarioBeato José Allamano Leer el comentario del Evangelio por San Agustín : “¿Por qué esta generación pide un signo?” Génesis 4,1-15.25. El hombre se unió a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín. Entonces dijo: "He procreado un varón, con la ayuda del Señor". Más tarde dio a luz a Abel, el hermano de Caín, Abel fue pastor de ovejas y Caín agricultor. Al cabo de un tiempo, Caín presentó como ofrenda al Señor algunos frutos del suelo, mientras que Abel le ofreció las primicias y lo mejor de su rebaño. El Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda, pero no miró a Caín ni su ofrenda. Caín se mostró muy resentido y agachó la cabeza. El Señor le dijo: "¿Por qué estás resentido y tienes la cabeza baja? Si obras bien podrás mantenerla erguida; si obras mal, el pecado está agazapado a la puerta y te acecha, pero tú debes dominarlo". Caín dijo a su hermano Abel: "Vamos afuera". Y cuando estuvieron en el campo, se abalanzó sobre su hermano y lo mató. Entonces el Señor preguntó a Caín: "¿Dónde está tu hermano Abel?". "No lo sé", respondió Caín. "¿Acaso yo soy el guardián de mi hermano?". Pero el Señor le replicó: "¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano grita hacia mí desde el suelo. Por eso maldito seas lejos del suelo que abrió sus fauces para recibir la sangre de tu hermano derramada por ti. Cuando lo cultives, no te dará más su fruto, y andarás por la tierra errante y vagabundo". Caín respondió al Señor: "Mi castigo es demasiado grande para poder sobrellevarlo. Hoy me arrojas lejos del suelo fértil; yo tendré que ocultarme de tu presencia y andar por la tierra errante y vagabundo, y el primero que me salga al paso me matará". "Si es así, le dijo el Señor, el que mate a Caín deberá pagarlo siete veces". Y el Señor puso una marca a Caín, para que al encontrarse con él, nadie se atreviera a matarlo. Adán se unió a su mujer, y ella tuvo un hijo, al que puso el nombre de Set, diciendo: "Dios me dio otro descendiente en lugar de Abel, porque Caín lo mató". Salmo 50(49),1.8.16bc-17.20-21. El Dios de los dioses, el Señor, habla para convocar a la tierra desde la salida del sol hasta el ocaso.No te acuso por tus sacrificios: ¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!"¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientosy a mencionar mi alianza con tu boca,tú, que aborreces toda enseñanza y te despreocupas de mis palabras?Te sientas a conversar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu propia madre.Haces esto, ¿y yo me voy a callar? ¿Piensas acaso que soy como tú? Te acusaré y te argüiré cara a cara. Marcos 8,11-13. Entonces llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con él; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Jesús, suspirando profundamente, dijo: "¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo". Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla. Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. Leer el comentario del Evangelio por : San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia Sermón 126, 3-4 “¿Por qué esta generación pide un signo?” Admira estos hechos, despierta: sabes admirar las cosas insólitas: ¿acaso son más grandiosas que las que estás acostumbrado a ver? Los hombres se asombraron de que nuestro Señor Jesucristo diera de comer a tantos miles con sólo cinco panes (), y no se asombran de que por obra de unos pocos granos se llenen las tierras de mieses (Mt 14,19ss). Los hombres vieron que el agua se había convertido en vino y se llenaron de estupor (Jn 2,19): ¿qué otra cosa hace la lluvia por medio de la raíz de la vid? El que hizo aquello, hizo esto. (…) El Señor hizo prodigios y muchos le despreciaron (…) diciendo para sí: “Estas obras son divinas, pero él no es sino un nombre”. Tú, pues, ves dos cosas: unos hechos divinos y un hombre; pero, si lo divino sólo puede hacerlo Dios, estate atento, no sea que en el hombre se oculta Dios. Fíjate —repito— en lo que ves y cree lo que no ves. Quien te llamó a creer, no te abandonó. Aunque te ordenó creer lo que no puedes ver, no te dejó sin ver algo, a partir de lo cual puedas creer lo que no ves. ¿Acaso las criaturas mismas son signos pequeños, indicios insignificantes del creador? Vino también, hizo milagros. No podías ver a Dios, pero podías ver al hombre: Dios se hizo hombre para que en un único hombre tuvieras algo que ver y algo que creer.



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Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2015

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19).






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Estructura y espíritu de la cuaresma a través del tiempo

Hasta el siglo III la comunidad cristiana celebraba la pascua del Señor semanalmente, todos los domingos. Pero una vez al año se celebraba más solemnemente precedida de una breve preparación que consistía en el ayuno que se abría el viernes.






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sábado, 14 de febrero de 2015

El Evangelio del Día

domingo 15 Febrero 2015 Sexto Domingo del tiempo ordinarioSan Claudio de La Colombière Leer el comentario del Evangelio por San Pascasio Radbert : “¡Quiero, queda limpio!” (Mc 1,41) Levítico 13,1-2.44-46. El Señor dijo a Moisés y a Aarón: Cuando aparezca en la piel de una persona una hinchazón, una erupción o una mancha lustrosa, que hacen previsible un caso de lepra, la persona será llevada al sacerdote Aarón o a uno de sus hijos, los sacerdotes, se trata de un leproso. Esa persona es impura, y el sacerdote deberá declararla como tal: tiene lepra en la cabeza. La persona afectada de lepra llevará la ropa desgarrada y los cabellos sueltos; se cubrirá hasta la boca e irá gritando: "¡Impuro, impuro!" Será impuro mientras dure su afección. Por ser impuro, vivirá apartado y su morada estará fuera del campamento. Salmo 32(31),1-2.5.11. ¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado y liberado de su falta!¡Feliz el hombre a quien el Señor no le tiene en cuenta las culpas, y en cuyo espíritu no hay doblez!Pero yo reconocí mi pecado, no te escondí mi culpa, pensando: “Confesaré mis faltas al Señor”. ¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado! ¡Alégrense en el Señor, regocíjense los justos! ¡Canten jubilosos los rectos de corazón! 1 Corintios 10,31-33.11,1. En resumen, sea que ustedes coman, sea que beban, o cualquier cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios. No sean motivo de escándalo ni para los judíos ni para los paganos ni tampoco para la Iglesia de Dios. Hagan como yo, que me esfuerzo por complacer a todos en todas las cosas, no buscando mi interés personal, sino el del mayor número, para que puedan salvarse. Sigan mi ejemplo, así como yo sigo el ejemplo de Cristo. Marcos 1,40-45. Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: "Si quieres, puedes purificarme". Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado". En seguida la lepra desapareció y quedó purificado. Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: "No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio". Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes. Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. Leer el comentario del Evangelio por : San Pascasio Radbert (¿- c.849), monje benedictino Comentario sobre el evangelio de San Mateo 5,8 “¡Quiero, queda limpio!” (Mc 1,41) Cada día el Señor purifica el alma de quien se lo suplica, lo adora i proclama con fe estas palabras: “Señor, si quieres, me puedes purificar.” (Mc 1,40ss), sin mirar la cantidad de sus faltas. “Porque él que cree con todo corazón queda justificado”(cf Rm 10,10). Debemos dirigir a Dios nuestras peticiones con toda confianza, sin dudar para nada de su poder... Esta es la razón porque el Señor responde al instante a la petición del leproso que le suplica y le dice: “Quiero, queda limpio” (Mc 1,41). Porque, a poco que el pecador se ponga a orar con fe, la mano del Señor se pone a cuidar la lepra de su alma... Este leproso nos da un buen consejo acerca de la manera de orar. No pone en duda la voluntad del Señor, como si rehusara creer en su bondad. Sino que, consciente de la gravedad de sus faltas, no quiere presumir de esta voluntad. Diciendo que si el Señor quiere purificarlo, afirma que este poder pertenece al Señor, al mismo tiempo que confiesa su fe... Si la fe es débil se tiene que fortalecer primero. Sólo entonces revelará todo su poder para obtener de Dios la curación del alma y del cuerpo. El apóstol Pedro habla de esta fe, sin duda alguna, cuando dice: “Purificó sus corazones por medio de la fe” (Hch 15,9)... La fe pura, vivida en el amor, mantenida por la perseverancia, paciente en la espera, humilde en la confesión, firme en la confianza, respetuosa en la oración, llena de sabiduría en lo que pide, escuchará con certeza en toda circunstancia esta palabra del Señor: “Quiero.”



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