lunes, 4 de abril de 2016

Por qué Urge Instaurar la Devoción al Inmaculado Corazón de María. “Jesús quiere instaurar en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado” Las apariciones de Fátima son las más trascendentales entre las innumerables manifestaciones de la Santísima Virgen en la historia de la humanidad. En Fátima Dios quiso proclamar a su Madre Reina del Universo. Su Mensaje no está dirigido a una comunidad o nación, sino a toda la Iglesia, desde el Papa -los Papas- hasta los más pequeños de sus miembros, que precisamente han sido los elegidos para trasmitirlo

giorgio y Juan Pablo II 13 mayo 1992

Juan Pablo II bendiciendo a Giorgio Sernani el 13 de mayo de 1992

En Fátima fue cuando de forma plena se cumplió la visión de San Juan: “Apareció en el cielo un gran signo: Una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas” (Ap 12, 1)


La devoción al Corazón de María, voluntad expresa de Dios

Ocurren estas apariciones en el momento culminante de la era mariana, llamada así por Pío XII, cuando el mundo ya había comenzado a recibir los castigos de sus crímenes, que el Señor sólo evitaría por la intervención de su Santísima Madre. Por eso repite, en cierto modo, la entrega que hiciera de Ella desde la Cruz como Madre de la humanidad. Esta vez lo hace señalando el foco de su indecible amor: Su Inmaculado Corazón. Y es así que decide solemnemente, marcando la historia con un día bendito, dar a los hombres de nuestro tiempo esa santa devoción, como verdadera áncora de salvación.
Ese día es el 13 de junio de 1917, fiesta de San Antonio de Padua. Patrono de Lisboa, donde nació en un día de la Asunción de la Virgen a fines del siglo XII. San Antonio es muy celebrado en todo Portugal, donde su fiesta es la fiesta de los niños, y es venerado en el mundo entero: Fue nombrado Doctor Evangélico por la Iglesia, y el pueblo lo llama “El Santo de los Milagros”, “El Arca del Testamento”, “El Santo de todo el mundo”. Sería bueno un estudio aparte para relacionar su vida y virtudes con la devoción al Inmaculado Corazón de María ya que Dios quiso proclamarla al mundo en su día.
Ese día, en su segunda aparición de Fátima, la Virgen mostró su Corazón y dijo estas palabras desgraciadamente no valoradas durante casi un siglo: “Jesús quiere instaurar en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón”.
A poco que nos detengamos en este anuncio, veremos queno se trata de un simple pedido, sino de una sentencia del Altísimo. Es la voluntad expresa de Dios, brotada de su infinita misericordia.
La devoción al Corazón de María fue preparada por enviados suyos, Santa Gertrudis, Santa Brígida, San Juan Eudes, San Antonio María Claret… Dios siempre prepara los corazones y en este caso lo hizo de manera muy especial, de modo que el 13 de junio de 1917 no era desconocida. Recordemos que al comienzo del siglo anterior el Papa Pío VII enseñaba:
El Corazón de María, la Madre de Dios y Madre nuestra, es el Corazón amabilísimo, objeto de las complacencias de la Adorable Trinidad, y digno de toda la veneración y ternura de los Ángeles y los hombres, el Corazón más semejante al de Jesús, cuya imagen más perfecta es María, Corazón lleno de bondad y de gran manera compasivo de nuestras miserias. (Pío VII, 18 de agosto de 1807)
Más tarde, en la mitad del siglo XX, otro Papa Pio – el duodécimo -, signado por las Apariciones de Fátima (fue consagrado obispo el día mismo de la primera aparición) y empeñado en cumplir la decisión divina, alentaba a la Iglesia abrazar esta devoción, como lo comprobamos en las expresiones que dirigía al pueblo español reunido en Zaragoza para la Consagración Nacional:
¡Bien merece sin duda ninguna, hijos amadísimos, esta manifestación de vuestra piedad al Corazón Purísimo de la Virgen, sede de aquel amor, de aquel dolor, de aquella compasión y de todos aquellos altísimos afectos que tanta parte fueron en la redención nuestra, principalmente cuando Ella “stabat iuxta Crucem”, velaba en pie junto a la cruz (Jn 19,25); bien lo merece aquel Corazón, símbolo de toda una vida interior, cuya perfección moral, cuyos méritos y virtudes escaparían a toda humana ponderación! (Pío XII, 12 de octubre de 1954)
Las palabras dichas por la Virgen fueron repetidas al mes siguiente en el contexto del gran Mensaje que contenía el Secreto. (en esa oportunidad no dice Jesús, sino Dios). Es la voluntad  de Dios, que debe cumplirse simplemente por eso, porque Dios lo quiere. Y lo que Dios quiere es lo único bueno, lo único válido, lo único posible…
¡Cuántos santos han entregado sus vidas por sólo cumplir la voluntad de Dios!. ¡Cuántos nos han dejado sus enseñanzas y ejemplos de cumplimiento de la voluntad de Dios!. ¡Cuántos lo han perdido todo y hasta han ofrendado su sangre en martirio por hacer la voluntad de Dios!.
Todos ellos siguieron las enseñanzas de Jesús en el Padrenuestro: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo”. Él, aunque siendo Dios, no sólo nos enseñó, sino que nos dio ejemplo de la aceptación de la voluntad de su Padre en su terrible agonía del Huerto: Padre, si es posible que pasé de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya (Mt 26, 39; Mc 14, 36; Lc 22, 42 ).
El incumplimiento de la voluntad de Dios es algo muy grave. Y la oposición a ella es algo terrible, como lo vemos en nuestros años. La gravedad de estos hechos puede estar exenta de culpa por desconocimiento o por otras situaciones. De ninguna manera se pretende en esta exposición juzgar a personas. El juicio corresponde solamente a Dios. Pero eso no obsta a que sea señalada objetivamente esa omisión, sobre todo cuando, como en este caso,  están en juego la salvación de las almas, el bien de la Iglesia y la paz del mundo.
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María Reina y Señora de todo lo creado

En Fátima, Nuestro Señor Jesucristo quiso proclamar al mundo que su Madre es Reina, y mostrarla como tal. Ella es la Guebirah mesiánica, según la tradición de la dinastía davídica (III Rey 2, 19-20). Tiene su trono a la derecha del Rey, su Hijo Jesucristo, y co-gobierna con Él. La forma en que comparte ese gobierno es precisamente la intercesión.

Tomemos nota  de la figura del Antiguo Testamento, y las enseñanzas de la Iglesia: María es Reina e Intercesora Universal. Por eso, el mandato de Jesucristo, Rey del Universo, de que se instaure la devoción al Corazón Inmaculado de su Madre, la Iglesia lo ha recibido por medio de Ella misma, la Reina, que se abaja a nosotros misericordiosa y dulcísima en cumplimiento de la voluntad divina para ayudarnos con su solicitud, que es real y es materna a la vez. Y por eso mismo en Fátima Ella se aparece, habla, gobierna y obra como Reina y Señora del mundo Universo.
Cuatro meses después de esa manifestación culminarían las apariciones de la Cova de Iría con el grandioso Milagro del Sol: 70000 personas, llegadas de todos los rincones de Portugal, sin que les intimidara una lluvia copiosa y persistente, vieron girar al sol por tres veces como un disco de plata despidiendo colores, y enseguida “despegarse” del cielo con la apariencia de caer sobre la multitud, para después volver a su lugar.
Al terminar esa “danza del sol” (así la llamaron los peregrinos y los periódicos) todos tenían sus ropas secas…De ese milagro resaltamos aquí solamente esta afirmación de Lucía:
“Nuestra Señora extendió sus manos y fue la luz que venía de sus propias manos la que se reflejó en el sol en el momento del milagro”.
Compartimos el pensamiento del Dr. Peter Chojnowski:
“El sol danzó para Nuestra Señora, el Arca de la Nueva Alianza, tal como David danzó frente al Arca de la Antigua Alianza. Este milagro habla de la intercesión todopoderosa de Nuestra Señora”.
Y a continuación afirma:
“No hay ninguna duda que este milagro fue destinado a ser una prueba absoluta del Reinado Universal de Nuestra Señora.”
Es el Reinado de la Mujer Vestida del Sol de la divinidad, que nos muestra, en la luz de sus manos, la magnitud del poder que Dios le ha dado sobre la creación. Poder que reside -ahora lo comprendemos- en su Corazón Inmaculado.
La palabra Señora viene de Dómina, que en latín significa Dueña, y la palabra Reina deriva del verbo también latino, “regire”, que significa “regir”.
Son dos palabras complementarias, usadas indistintamente por el Papa Pío XII para señalar a María como Soberana a lo largo de su Encíclica “Ad Coeli Reginam” (La Reina del Cielo).La Realeza de María es una verdad que profesamos cada vez que rezamos el último Misterio del Santo Rosario: La Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado.
Conviene meditar esa proclamación que hacemos llos miembros de la Iglesia de Cristo en forma continua, individualmente, en familias y en comunidades: Si bien ambas palabras mencionan a María como Soberana, cada una de ellas tiene una característica especial: como Señora es Dueña, y como Reina rige. Señora porque el Señor la constituyó Reina de toda la Creación, y Reina porque participa su Realeza Universal en virtud de su Corredención.
Pero como en la aceptación de su gobierno interviene la libertad humana, María, verdadera  Reina nuestra, no dice esa palabra en Fátima, porque del todo unida a la voluntad de Dios quiere nuestra libre aceptación de tal Realeza. Nosotros frecuentemente la llamamos Reina, y la coronamos. Su Imagen de Fátima recibió la coronación pontificia en 1946, del parte del Papa Pío XII como Reina del mundo, Regina Mundi, Reina del mundo y de la Paz, agregó el Papa en esa ocasión.
Sin embargo, la palabra Señora la menciona expresamente en la última aparición, cuando da a conocer su nombre: “Soy la Señora del Rosario” porque de esa manera nos está ofreciendo las indecibles gracias del Rosario. Y así la llamamos cuando pedimos sus gracias. Ésa es la naturaleza humana debilitada por el pecado: Aceptamos que sea Señora para pedirle incansablemente las gracias que necesitamos, pero no aceptamos tan fácilmente que sea Reina y nos exija, aunque lo haga con una suavidad indecible, los designios de Dios. Todos queremos sus  dones, pero no todos aceptamos sus mandatos.
Los fundamentos de la Realeza de María fueron desarrollados en la mencionada Encíclica de Pío XII con abundantes testimonios de la historia, la Liturgia, la piedad, el arte, y también el llamado sensum fidei. Ese valiosísimo documento fue dado a la Iglesia con la mayor solemnidad en la clausura del Primer Año Mariano Universal. Sin embargo, muy poco se habla de la Realeza de María, y muy poco se la conoce.  ¡En cambio se oyen voces que hablan de “exageraciones” en el Magisterio mariano de Pío XII…!
Desgraciadamente, aún con el conocimiento de esas enseñanzas, no todos aceptan la Realeza de María, sobre todo cuando la ejerce en Fátima. Y esto ocurre a pesar de que al coronarla y proclamarla Reina, el Papa lo hizo como un acto solemne de gobierno.
Los que condenaron al Señor no soportaban que se proclamara Rey, siendo ése el motivo de su Crucifixión, testimoniado por Pilatos al colocarle la conocida inscripción sobre su Sagrada Cabeza. Sus enemigos todo lo podían soportar, menos que fuera Rey… La obsesión del poder es tan antigua como el mundo.
Y bien, María es Reina, junto a Jesucristo Rey. La coronan los papas y los obispos. Pero su Realeza suscita reacciones o es relegada. No son pocas las veces en que hasta oímos protestas ante las coronaciones marianas porque quieren una Virgen “sencilla”, y “pobre”.  En realidad el motivo es que no quieren aceptar sus mandatos, una actitud que huele mucho a protestantismo.
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El Corazón Inmaculado de María es un don especialísimo de Dios

Hemos recibido una orden de Dios, es verdad, pero mucho más que eso, la frase de la Santísima Virgen nos habla de un don inmerecido de la Bondad del Altísimo para la salvación de las almas y para la paz del mundo. Esa orden es un ofrecimiento al retorno a Él, donde sólo se puede encontrar la felicidad.
La devoción al Inmaculado Corazón de María es la devoción propia de Dios, si así se nos permite expresarlo, recordando las afirmaciones de los Santos: El primer devoto del Corazón de su Madre es el propio Jesús. Por eso, y teniendo en cuenta que el corazón es el lugar donde reposa todo lo que es una persona, podemos leer estas enseñanzas del gran maestro de la devoción mariana, San Luis María de Montfort agregando las palabrasInmaculado Corazón sin cambiar el sentido que le ha dado el santo:
Dios Padre ha hecho una reunión de todas las aguas, que ha llamado mar; ha hecho una reunión de todas las gracias, que ha llamado María, dice San Antonio. Este gran Dios tiene un tesoro riquísimo donde ha encerrado todo lo que hay de bello, de resplandeciente, de raro y de precioso, hasta su propio Hijo; y este tesoro inmenso no es otro que el Inmaculado Corazón de María, que los Santos llaman el Tesoro del Señor, de cuya plenitud son enriquecido los hombres.
Dios Hijo ha comunicado al Inmaculado Corazón de su Madre todo lo que Él ha adquirido por su vida y su muerte, sus méritos infinitos y sus virtudes admirables.
Dios Espíritu Santo ha comunicado al Inmaculado Corazón de María, su fiel esposa, sus dones inefables, y lo ha elegido por dispensador de todo lo que posee”.
El Corazón de María es el Sagrario viviente de Dios, afirma la venerable Madre María de Jesús de Ágreda, y San Antonio María Claret, que culmina la preparación querida por la Providencia de Dios para establecer esta devoción, nos enseña:
María fue preservada del pecado original por haber sido Ella la destinada para Madre del mismo Dios; para esto, Dios la dotó de un Corazón inmaculado, purísimo, castísimo, humildísimo, mansísimo, santísimo, pues que de la sangre salida de este Corazón se había de formar el cuerpo del Dios humanado”.(San Antonio María Claret, Escritos Espirituales).
A las almas devotas del Corazón Inmaculado de María la Virgen promete la salvación y una predilección especialísima de Dios  como lo demuestran las palabras que siguieron a la manifestación del 13 de junio:

“Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón, a quien la abrazare prometo la salvación, y estas almas serán queridas por Dios como flores puestas por mí para adornar su trono”(Escritos de Sor Lucía – Cartas y otros documentos, pag 401)

Por eso, mucho antes del establecimiento divino de la devoción, el mismo San Luis María de Montfort mientras nos daba las enseñanzas de la consagración a María en la santa esclavitud, exclamaba:
“Quiero lo que Vos queréis María;
me arrojo en Vuestro Corazón abrasado de amor,
divino molde en el que quiero formarme,
y en él me escondo y me pierdo para rogar,
obrar, sufrir siempre por Vos, con Vos y para Vos,
a la mayor gloria de Vuestro Divino Hijo Jesús”.

compuesto de virgen de fatima y pastorcitos fondo

Toda la gloria de la hija del Rey está en su interior (Cant 45,13)

Mencionemos ahora sólo algunas de las características de esta benditísima devoción:

La devoción al Inmaculado Corazón de María es santísima

Esta devoción viene directamente del Cielo, es el modo con que el buen Dios nos muestra, en estos tiempos de desamor, de odio y de muerte, el amor indecible e incomparable de su Madre, y nos la da nuevamente como nos la dio desde la cruz en la hora suprema de la Redención.
Sabemos que Dios colmó tan maravillosamente a María, como proclama el Beato Pío IX 
“de todos los celestiales carismas, sacados del tesoro de la divinidad, muy por encima de los Ángeles y de los santos, que Ella, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado, y toda hermosa y perfecta, manifestó la plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor, después de Dios, y nadie puede imaginar fuera de Dios” (Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854).
De esa plenitud de santidad, cuyo asiento es el Inmaculado Corazón de María, nos podemos beneficiar cada uno de nosotros y toda la Iglesia, con esta devoción que Dios mismo quiere instaurar en el mundo.

La devoción al Inmaculado Corazón de María es tiernísima

Nos dice San Luis María de Montfort:
“Poned, si podéis, todo el amor natural que todas las madres de todo el mundo tienen para sus hijos, en un mismo corazón de una madre para un único hijo; ciertamente esta madre amará  mucho a ese hijo; sin embargo es verdad que el Inmaculado Corazón de María ama aún más tiernamente aún a sus hijos”.
Y esto lo comprenderemos si meditamos que el Corazón de María es el trono y tabernáculo del Verbo encarnado, que lo ama más y mejor que todos los Ángeles y los hombres, amor que Él quiso compartir con nosotros, cuando desde la Cruz nos dijo en la persona de Juan: “He aquí a tu Madre”, y cuando lo repitió de manera inefable para nuestros tiempos, al mandarnos esta santa devoción.

La devoción al Inmaculado Corazón de María es dulcísima

Dice San Bernardo:
“Oh dulce Señora, cuyo solo recuerdo endulza el corazón. La meditación de tu grandeza eleva la mente; tu belleza cautiva los ojos del alma… No sé pedir otra cosa que ése tu Corazón”.
La dulzura del Corazón de María es del todo celestial, no es posible describirla, sólo es posible gustarla y aprovecharla para nuestra vida espiritual, para reconfortarnos en las penas de esta vida y para desear las delicias del Cielo.
Las maravillas que esta devoción puede realizar en nuestras almas nos hacen afirmar con verdad que Dios nos la ha dado como un verdadero anticipo del Cielo.
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La devoción al Inmaculado Corazón de María es poderosísima

Inspirado por el Espíritu Santo, el Beato Pío IX se anticipa al Mensaje de Fátima invocándola así:
La Santísima Virgen, que elevó a la cumbre de sus merecimientos sobre todos los coros ángeles hasta el solio de la Divinidad, y trituró con la firmeza de su pie la cabeza de la antigua serpiente, y que puesta entre Cristo y la Iglesia, toda suave y llena de gracias, arrebató siempre al pueblo cristiano de cualesquiera calamidades por grandes que fuesen, y de las asechanzas y acometidas de todos los enemigos, y lo libró de la muerte, querrá, compadecida también de nuestra tristísima y lamentabilísima situación, y de nuestras amarguísimas angustias, trabajos y necesidades, con aquel, su acostumbrado inconmensurable afecto de su Maternal Corazón, querrá –decimos- … desviar los azotes de la ira divina, que nos afligen por nuestros pecados, y reprimir y deshacer las turbulentísimas tempestades de males que, con increíble dolor de nuestro corazón, en todas partes zarandean la Iglesia, y convertir nuestro llanto en gozo” 

La devoción al Inmaculado Corazón de María es baluarte contra el infierno y sus demonios

Afirma San Buenaventura que
“así como las moscas huyen del gran fuego, así del Corazón de María, todo llama de caridad, huyen los demonios, que jamás fue tentada por ellos, pues los aterraba la llama de su Caridad”.
Si nosotros tenemos verdadera y profunda devoción al Inmaculado Corazón de María, y perseveramos en ella, la Virgen nos dirá como a Lucía de Fátima: “Mi Corazón será tu refugio”.
Efectivamente, en estos tiempos en que los demonios hacen tantos daños a la Iglesia y se ensañan más aún con los que quieren permanecer fieles a la verdadera fe, el Corazón de María es nuestro refugio donde ningún daño nos pueden hacer los demonios, donde permaneceremos fieles como Lucía, que durante toda su larga vida perseveró en esta excepcional devoción, que la hizo fuerte ante todo embate del enemigo, como cuando el alcalde de Ourem pretendió, sin conseguirlo a pesar de sus terribles amenazas, hacerla traicionar a la Blanca Señora.

La devoción al Inmaculado Corazón de María es convenientísima y necesaria para el mundo en que vivimos

Es el recurso máximo y extremo de la misericordia de Dios, que nos señala a nosotros el objeto de su propio amor, con su voluntad misericordiosa de contagiarnos al menos una pequeña partecita de su divino amor.
Es el tesoro precioso que nos regala el Sacratísimo Corazón de Jesús, como lo manifiesta la pequeña Beata Jacinta cuando dice a su prima Lucía:
“Dile a todos que el Sagrado Corazón de Jesús quiere que a su lado sea venerado el Inmaculado Corazón de María”.
Recordemos también estas palabras de Jacinta “Diles que la paz debemos pedirla por medio del Corazón de María”. En el Mensaje de Fátima se nos dice claramente que es la única forma en que podemos recibir el don de la paz para el mundo. A esta devoción está concedido el don preciosísimo de la paz. 

La devoción al Inmaculado Corazón de María tiene un especial carácter de desagravio

Pero el Corazón de María, que nos presentara San Antonio María Claret y otros santos rodeado de rosas y lirios, aunque traspasado por la espada que profetizó Simeón,ahora ya no lo vemos con flores, en torno a él sólo hay una corona de espinas:
“Delante de la mano derecha de Nuestra Señora había un corazón rodeado de espinas que parecía se clavaban en él. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María ultrajado por los pecados de los hombres y que pedía reparación” (Cuarta Memoria de Sor Lucía)
“¡Oh María! –se preguntaba San Alfonso María de Ligorio– ¿No están satisfechos los hombres con haber perseguido a vuestro Hijo hasta quitarle la vida, sino que todavía no cesan de perseguirle con sus pecados, y continúan ingratos, afligiéndoos a Vos Madre Dolorosa?”. A lo que podríamos nosotros agregar en este tiempo: “con una multitud de blasfemias públicas…”
A una persona piadosa no le es difícil entender el porqué precisamente es en este tiempo que Dios quiere que veneremos el Corazón Inmaculado de su Madre Corredentora con un particular acento en el desagravio.
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La fiesta del Corazón Inmaculado de María

La culminación del desarrollo de una devoción en la Iglesia es, indudablemente, su celebración litúrgica. Por eso, siendo tan importante el llamado de Dios por la devoción al Inmaculado Corazón de María, se entiende que Sor Lucía haya pedido al Papa esa fiesta con la misma vehemencia con que pidió la consagración de Rusia y los Cinco Primeros Sábados: El 2 de diciembre de 1940, ella rogaba además de esos dos actos,
que la fiesta en honor del Inmaculado Corazón de María se extienda a todo el Mundo como una de las principales de la Santa Iglesia” (Cartas y otros documentos).
El gran promotor de esta celebración había sido San Juan Eudes, que mereció ser llamado por León XIII y San Pío X “padre, doctor y primer apóstol” del culto a los Sagrados Corazones de Jesús y María.
La fiesta fue celebrada por primera vez en forma pública el 8 de febrero de 1648 en la Catedral de Autun. Pronto se extendió por Francia, despertando la furia de los jansenistas quienes pusieron toda clase de trabas que influyeron indirecta pero efectivamente para que Roma negara la autorización.
La fiesta se siguió pidiendo. Uno de los más entusiastas fue el Padre jesuita Gallifet, (primera mitad del siglo XVIII) a quien le llegaron dos respuestas negativas, la segunda con el agregado de “no insistir”…
Sólo siendo Papa el Beato Pío IX, poco después de haber proclamado la Inmaculada Concepción como dogma de fe, fue aprobada en 1855, y en 1914 fue instituida para todos los lugares que lo deseen.
Finalmente, el 4 de marzo de 1944 el Papa Pío XII extendió a toda la Iglesia la fiesta litúrgica del Inmaculado Corazón de María asignándole la fecha de la octava de la Asunción, el 22 de agosto. Al hacerlo, el Papa quiso dejar expresado que esta fiesta se instituía para obtener por medio de la intercesión de María “la paz entre las naciones, libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, amor a la pureza y la práctica de las virtudes”, Pío XII resumía así los pedidos de Fátima, para remedio a los males que ya estaban en el mundo.
Posteriormente, con la reforma del Vaticano II, la fiesta fue cambiada para el sábado siguiente al viernes de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Fue un paso atrás, porque los sábados hay muy pocas misas por la mañana y por la tarde se celebra la dominical. Sumando a esto el olvido de los pedidos de la Virgen, la fiesta quedó prácticamente anulada en el calendario del Novus Ordo, por lo que actualmente, y salvo una intervención directa del Santo Padre, la única esperanza es que se siga difundiendo junto con la Liturgia tradicional, liberada por el Motu Proprio de Benedicto XVI.

Por todo lo dicho me atrevo a proponer que junto con la Consagración de Rusia y la devoción de los Primeros Sábados, se solicite la restauración de la fiesta del Corazón de María en todo su esplendor, con las mismas palabras de Sor Lucía: “que la fiesta en honor del Inmaculado Corazón de María se extienda a todo el Mundo como una de las principales de la Santa Iglesia”.

fatima

La urgencia de instaurar esa devoción

La devoción al Inmaculado Corazón de María es condición sine qua non para evitar los castigos que estamos viviendo y los que ya atisbamos en el horizonte.

Es doloroso presenciar el olvido de los pedidos de la Virgen, como es el caso de la devoción de desagravio de los Primeros Sábados, cuando la cantidad de blasfemias a la Madre del Señor multiplican su veneno por la divulgación globalizada que se realiza por todos los medios. Esas blasfemias son pecados “de los que claman al Cielo”.
Y también es doloroso ver cómo se cumplen inexorablemente los anuncios del 13 de julio de 1917 por no ser realizada la consagración de Rusia por el Papa con todos los obispos del mundo, y que por ambas omisiones “Rusia sigue esparciendo sus errores por el mundo”, “el Papa y los buenos tienen mucho que sufrir…”.
Causa estupor comprobar que estamos viviendo tiempos donde las cosas más sublimes no llegan a conmover a los hombres y mujeres que están desesperados por servir a los ídolos de barro entronizados por las fuerzas del mal en los “altares” modernos por todos los medios, aún dentro de los propios hogares, donde en otros tiempos existía la religiosidad o al menos la intimidad, gobernada por los padres de familia.
Posiblemente haya mucho de ignorancia, ya que los conceptos han sido trastocados por una confusión espantosa que aumenta día a día. Confusión que no es propia de la Iglesia de Dios, donde todo debe ser claro y seguro. Por eso mismo nosotros, hijos de la Iglesia, tenemos una obligación grave de difundir con precisión y urgencia los pedidos de Nuestra Señora.
Y por todo lo dicho, en nombre de los Caballeros de la Orden del Inmaculado Corazón de María, junto con todos los hermanos que nos hemos reunido en la ciudad de Roma bajo la celestial mirada de Nuestra Reina y Señora del Rosario de Fátima, en este momento dramático de la historia de la Iglesia, suplico ardientemente al Santo Padre, la revelación aún oculta del Secreto de Fátima y la realización de los pedidos ya conocidos de la Madre de Dios y Reina del Mundo, a saber:

La Consagración de Rusia realizada por Su Santidad en unión con todos los Obispos del mundo al Inmaculado Corazón de María; la Bendición por parte de Su Santidad, de la devoción reparadora de los Primeros Sábados del mes, haciéndola pública por todo el mundo, y la restauración de la fiesta del Inmaculado Corazón de María para sea celebrada en todo el Mundo  como una de las principales de la Santa Iglesia.

mujer vestida de sol

Apareció en el cielo un gran signo:Una Mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas (Ap 12, 1)

La Mujer Vestida del Sol es la Santísima Virgen. No hay ya discusión al respecto cuando los últimos pontífices coinciden en que ésa es la primera interpretación del primer versículo del capítulo 12 del Apocalipsis. El Sol que la reviste es la divinidad de Cristo, la luna debajo de sus pies representa todo lo cambiante de la tierra, y las estrellas del Cielo a los Doce Apóstoles.

El Apocalipsis se puede aplicar a muchos momentos de la historia, pero ya no hay dudas que los tiempos precisos del Libro de la Revelación llegaron, y que la Mujer Vestida del sol fue manifestada en Fátima por el mismo Dios. Así lo vieron los últimos Papas. Pablo VI dirigió una Exhortación Apostólica a la Iglesia iniciándola con las palabras del Apóstol Juan: “Signum Magnum”. Y cuando Juan Pablo II  beatificó a los pastorcitos en Fátima, eligió personalmente la lectura del capítulo 12 del Apocalipsis para la Misa, y en su homilía decía:
…Por designio divino, “una mujer vestida del sol” (Ap 12, 1) vino del cielo a esta tierra en búsqueda de los pequeños privilegiados del Padre (San Juan Pablo II, 13 de mayo de 2000, en Fátima, homilía de la Misa de beatificación de Jacinta y Francisco).
Sí, verdaderamente la Señora del Rosario apareció en Fátima “Vestida del Sol”. Así lo dice expresamente Lucía:
Vimos sobre una carrasca una Señora toda vestida de blanco, más brillante que el sol y esparciendo una luz más clara e intensa que un vaso de agua cristalina atravesado por los rayos del sol más ardiente. (Cuarta Memoria de sor Lucía, pag 331)
Tiene en sus manos el arma invencible de todos los tiempos: El Rosario. Son las apariciones del Inmaculado Corazón de María.
Dios hizo en la Cova de Iría una nueva presentación de su Madre como aquélla que hizo a los ángeles en el Paraíso.
Y bien, la Mujer del Génesis está ya en el campo de batalla. Está Vestida del Sol. Pero no la vemos con su corona de doce estrellas, ni con la luna a sus pies. El motivo: Las doce estrellas significan, en interpretación unánime de los exégetas, a los doce apóstoles: el gobierno de la Iglesia. Ese gobierno de la Iglesia no está unido en la obediencia de la voluntad de Dios, al que representan. No han consagrado a Rusia al Inmaculado Corazón de María. Cuando lo hagan,  veremos las doce estrellas coronándola en su Imagen de Fátima.
Y veremos la luna a sus pies, lo mutable, que simbolizó en un primer momento la princesa mora convertida al catolicismo, (la media luna sabemos que es el símbolo del Islam) y fue el mismo Islam, cuando fue derrotado en Lepanto, por el rezo fervoroso del Rosario en toda la Iglesia.
Pero en estos tiempos es sin duda Rusia y el mundo entero, por donde esa nación esparció sus errores que hoy, habiendo crecido monstruosamente, conmueven la integridad de la Iglesia. Rusia, y sus dominios en todo el mundo, conquistados con sus errores a causa de la debilidad de los cristianos, debida a los pecados y la falta de oración, aún no está a los pies de la Mujer Vestida del Sol. Rusia no está convertida, y sigue siendo la gran amenaza para el mundo. Cuando el Papa y todos los obispos unidos a él la consagren, será completo el simbolismo de las Escrituras, la de la visión de San Juan, con el triunfo de su Corazón Inmaculado.
El “dragón bermejo, con siete cabezas y diez cuernos”que aparece inmediatamente luego de la Virgen en la visión, es la serpiente antigua, Satanás, que con su cola arrastra a la tercera parte de los consagrados. Nadie, desgraciadamente, puede negar esa realidad en estos momentos.
“El dragón se puso delante de la Mujer… para devorarse a su hijo”. Muy bien podemos entender aquí la pretendida aniquilación de la Iglesia Católica con la protestantización de la Misa “¡destruyamos la Misa y destruiremos la Iglesia!” clamaba Lutero.
El Dragón quiere destruir la fe en la Presencia Real, por eso San Miguel Arcángel, el Ángel de Portugal, inauguró las apariciones con las oraciones de fe en la Presencia Real de Jesucristo en la Hostia Consagrada, con la adoración, la esperanza y el amor hacia esa Presencia. Y también con el desagravio. El ángel nos enseñó a proclamar nuestra fe eucarística.
En ese momento (1916) no se veía esa amenaza. Pero cincuenta años después el Papa Pablo VI tuvo que dirigir una Encíclica a toda la Iglesia para refirmar la Transubstanciación, la Presencia Real, el sacerdocio ministerial y el carácter sacrificial de la Misa.
“Entonces se trabó una batalla grande en el Cielo”. Una batalla similar a la de los Ángeles cuando el Altísimo les dio a conocer su voluntad de encarnarse, por lo que deberían adorarlo en la unión hipostática con la naturaleza humana, y reconocer a su Madre como Reina del Universo.“¡Non serviam!” gritó Luzbel entonces. Y ese grito tuvo su eco en el siglo XX, y en el que comenzamos se hace más estruendoso:
“¡No queremos adorar a Dios, no queremos aceptar sus Mandamientos ni su Evangelio, no queremos a María Madre de Dios y nuestra, Virgen e Inmaculada, Asunta y Reina, no queremos su Rosario, no queremos sus Mensajes, no queremos su Iglesia, queremos otra a nuestro modo, con las sugestiones del infierno!”
“Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón y el dragón lidiaba con sus Ángeles. Pero estos no prevalecieron”. San Miguel es el Jefe del ejército de la Virgen Santísima Y “así fue abatido aquel gran dragón, la antigua serpiente que se llama demonio y Satanás”
Los dogmas y todas “las maravillas que Dios hizo en María” también fueron  atacados, por eso es necesario el desagravio de los Primeros Sábados.
Rusia insultó a Dios y con su ateísmo descarnado, que hoy prevalece y aún se agiganta, es la gran amenaza para el mundo. Sin embargo no se obedece a la Reina del Universo, porque paralelamente a esas herejías se ha revivido y aumentado el nefasto minimismo mariano, que pretende una María sin los  privilegios con que Dios la ha enriquecido, por ser su Santísima Madre.
Algunos teólogos de hoy han elaborado una frase monstruosa: “Debemos preferir la mariología del servicio a la mariología de los privilegios”, lo cual supone una María aceptable a los protestantes, en palabras del Padre Fáber de hace un siglo y medio en Inglaterra.
Ellos pretenden “la María de la historia” a “la María de la Fe”, y eso es absolutamente herético y blasfemo, insultante no sólo de Nuestra Señora sino del mismo Dios Altísimo que la ha colmado de dones. Y supone un ataque frontal a la misma Iglesia, a su Tradición patrística, a su Magisterio Pontificio, y aún a la que ellos llaman despectivamente la “religiosidad popular”.
Aquí se cumple también la palabra del Libro de la Revelación:
El dragón fue persiguiendo a la Mujer, que había dado a luz a aquel hijo varón” y “vomitó de su boca en pos de la Mujer, cantidad de agua como un río, a fin de que fuese arrebatada por la corriente”.
Y sigue el libro sagrado:
La tierra socorrió a la Mujer, y abriendo su boca, se sorbió al río que el dragón arrojó de su boca. Con esto el dragón se irritó contra la Mujer y marchose a guerrear contra los demás descendientes de Ella, que guardan los Mandamientos de Dios y mantienen la confesión de Jesucristo…”
En esa lucha estamos, y vamos a triunfar con la Mujer Vestida del Sol. El triunfo está prometido por la Virgen. Es el triunfo de su Corazón Inmaculado. La devoción al Corazón Inmaculado de María es la devoción del triunfo.
De ese triunfo que llegará tanto más pronto cuando más pronto inundemos la tierra con el fuego que vemos surgir de ese mismo Corazón, y del Corazón de Jesús. Ese fuego sólo se enciende y se extiende con las directivas que dio la Blanca Señora de Fátima: Rosario, sacrificios, Consagración de Rusia por el Sucesor de Pedro y los sucesores de los demás Apóstoles, y Desagravio de los Primeros Sábados.
Todo con almas limpias, sometidas a los Mandamientos, en una confianza total, plena y absoluta en la autoridad y el poder que Dios ha dado a su Sacrosanta Madre.
mujer vestida de sol william_blake

Conclusión

San Ignacio de Loyola enseña que a las sugestiones del demonio debemos responder “opositum per diametrum”, es decir oponiendo diametralmente a lo que nos propone, y no contemporizando, o dialogando, o cediendo.
El mundo de hoy está gobernado por las fuerzas del mal. El demonio sugiere toda clase de caminos para la perdición de las almas, y esas sugerencias llegan por los medios de comunicación a lo más íntimo de los hogares.
El oponerse firme y diametralmente es la única forma de salvar el alma y de vivir en paz, aún con tribulaciones y luchas.

La devoción al Corazón Inmaculado de María, además de ser consuelo y gozo para nuestras almas, nos libra de las asechanzas del enemigo y nos permite cumplir los votos y promesas del Bautismo: renunciar a Satanás a sus pompas y a sus obras, y ser fieles a la verdadera Iglesia de Jesucristo.

El demonio, en efecto, nos invita a adorar a los ídolos de barro: el poder, el dinero y el sexo. El Corazón de María nos ayuda a adorar a Jesucristo, verdadero Dios, “presente en todos los Sagrarios de la tierra”.
El demonio nos engaña con el menosprecio de esa Divina Presencia Real, con la Comunión hecha indignamente, sin Confesión, primeramente de pie, últimamente en la mano. El Ángel de Fátima nos enseña a postrarnos con la frente sobre la tierra ante la Santísima Eucaristía y nos invita, por medio del Corazón de su Madre, a desagraviarlo, creer en El, adorarlo, esperar en Él y amarlo.
El demonio ha inducido a que prevalezcan doctrinas mariológicas que minimizan a la Virgen. La devoción al Corazón de María la alaba como Reina del Universo, y a la vez la toma como Madre tiernísima y llena de misericordia.
El demonio ha desatado una ola de blasfemias a la Madre de Dios, que le clavan espinas muy dolorosas en su Corazón Esta devoción de desagravio arranca esas espinas y le brinda neustro consuelo filial.
El demonio nos lleva a la desacralización, el Corazón de María a la Consagración personal, de las familias, personas y naciones.
El demonio “ha introducido modas que ofenden mucho al Señor”. La Virgen nos lleva a la modestia y el recato en el vestir.
El demonio quiere apoderarse del mundo, por medio de los errores de Rusia, convertidos en terribles aberraciones y crímenes. El Corazón de María nos promete la Paz.
El demonio está llevando a gran parte de la Iglesia a la apostasía, la devoción al Corazón de María con el rezo diario y confiado del Santo Rosario, es garantía de la verdadera fe católica.
La no aceptación de este llamado es una terrible ingratitud hacia Dios, y es la prolongación del verdadero suplicio que está sufriendo la Iglesia y la humanidad.
El Papa Pío VII que padedciera el sacrílego cautiverio de Napoleón, pronunció unas palabras en su audiencia del 14 de enero de 1815, que nos pueden guiar en nuestra respuesta a Dios:
Corazón de María, tierno, sensibilísimo, solícito, generoso, compasivo, amantísimo, afligido, angustiado, zarandeado, fatigado, martirizado, atravesado, amargado…
Pidamos a la Santísima Virgen que nos conceda la gracia de grabar en nuestra memoria y en nuestros corazones la voluntad del buen Dios, dichas y repetidas por Ella misma en Fátima: “Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado”.
Y agradezcamos al Señor con las palabras del salmista, que broten de nuestros corazones convertidos:
Alabemos al Señor que nos dio, benigno el Sagrado Corazón de su Madre, un refugio estupendo  (Salmo 31, 22)
Giorgio Sernani2
Giorgio Sernani Q.E.P.D.

Fuente y Reconocimiento

La que se leyó fue la ponencia de Giorgio Sernani en un Congreso Mariano realizado la primera semana de mayo de 2010 en Roma, para adherir a la peregrinación que haría Benedicto XVI a Fátima unos días después, en celebración de los 10 años de la beatificación de los videntes Jacinta y Francisco.
Giorgio Sernani fue un mariólogo argentino, prolífico escritor, colaborador y amigo de los Foros y de su editor, con quien compartimos algunas jornadas marianas memorables. Su obra póstuma fue la creación del himno a la Virgen de Luján. Recemos por su alma, sea donde sea que hoy esté.
En la primera semana de mayo de este año 2010, adhiriendo a la peregrinación de Su Santidad a Fátima para celebrar los 10 años de la beatificación de los pastorcitos Jacinta y Francisco, se realizó en Roma una llamada Conferencia “La demanda de Fátima” destinado a estudiar el Mensaje de Fátima y su incumplimiento.
En ese encuentro, estudiosos de distintas disciplinas fueron exponiendo la situación actual del mundo desde distintas ópticas: religiosa, social, histórica, política, económica, etc. a fin de demostrar el equívoco de creer que el mensaje de Fátima ha concluido en el siglo XX, y que al contrario, cada vez se acentúan más los horrores de las guerras y persecuciones a causa de no haber cumplido con los pedidos de la Virgen, según Ella misma lo advirtiera en su aparición del 13 de julio de 1917:
“…Si atienden a mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.
Quiera Dios que el equívoco sea borrado con la clara afirmación del Santo Padre realizada pocos días después en la Homilía de la Misa del 13 de mayo en la explanada del santuario de Fátima: “Se equivoca quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada”.
Los deseos de la Virgen, que para la Iglesia son una orden a cumplir con diligente amor filial, constituían el medio extremo para lograr la salvación de las almas y la paz del mundo que en aquel tiempo ya se encontraba en medio de un aluvión de pecado, y que en los nuestros ha llegado a un límite inimaginable, precisamente por no haber aceptado la ayuda de su Madre Santísima, la única que puede detener su brazo justiciero.

Todos esos pedidos estaban enmarcados en la voluntad de Dios de “Establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María” y eran expresamente: El rezo diario del Santo Rosario, la conversión, los sacrificios por los pecadores,  el ejercicio de los Primeros Sábados de reparación a su Corazón Inmaculado y la Consagración de Rusia al mismo, realizada por el Papa con todos los obispos del mundo.

A ese incumplimiento se suma el hecho de no haberse dado a conocer una parte del Tercer Secreto que por voluntad expresa de Nuestra Señora debía haberse hecho en 1960, y que, según los estudios realizados a partir de las declaraciones de quienes lo han leído, se refiere ante todo a la apostasía general en la Iglesia junto con cataclismos de la naturaleza, y al asesinato del Santo Padre, dignatarios de la Iglesia, religiosos y laicos que anuncia la parte del mismo dada a conocer en el año 2000.
La conferencia, interesantísima y esclarecedora, incluyó la asistencia a la audiencia general del Papa y una peregrinación de un día por algunos de los lugares santos de Roma. Asistieron obispos, sacerdotes y muchos laicos llegados de países del mundo, creándose en un ambiente de devoción mariana y calidez fraternal.
A pedido de los Foros de la Virgen María, Giorgio publicó por primera vez la ponencia llevada desde nuestros dos países hermanos del Río de la Plata, y dedicada al centro del Mensaje de Fátima: La instauración en el mundo de la devoción al Corazón Inmaculado de María, que ha dispuesto el Señor y que iniciada en la Iglesia, no fue realizada plenamente, cayendo pronto en el olvido y hasta el menosprecio, salvo en donde lo ha hecho la misma Virgen Santísima, en su solicitud maternal, según lo vemos en las crónicas de sus posteriores apariciones.


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domingo, 3 de abril de 2016

El Evangelio del Día

lunes 04 Abril 2016 San Isidoro de Sevilla Leer el comentario del Evangelio por Santa Catalina de Siena : “El Todopoderoso ha hecho obras grandes por mí.” (Lc 1,49) Isaías 7,10-14.8,10b. Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos: «Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas». Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor.» Isaías dijo: «Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?. Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel.Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros. Salmo 40(39),7-8.9.10.11. Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios,entonces dije: «Aquí estoy».En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón».Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, Tú lo sabes, Señor.No escondí tu justicia dentro de mí, proclamé tu fidelidad y tu salvación, y no oculté a la gran asamblea tu amor y tu fidelidad. Hebreos 10,4-10. Hermanos: Es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados. Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: "Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo.No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad." El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley. Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre. Lucas 1,26-38. El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó. Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. Leer el comentario del Evangelio por : Santa Catalina de Siena (1347-1380), terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Oración del 25 de marzo 1379 “El Todopoderoso ha hecho obras grandes por mí.” (Lc 1,49) María, templo de la Trinidad, hogar de fuego divino, madre de misericordia..., tú eres el tallo nuevo (Is 11,1) que ha producido la flor que perfuma al mundo, el Verbo, el Hijo único de Dios. En ti, tierra fecunda, fue depositado el germen de este Verbo. (Mt 13,3ss) Tú has escondido el fuego en las cenizas de nuestra humanidad. Vaso de humildad donde arde la luz de la sabiduría verdadera..., por el fuego de tu amor, por la llama de tu humildad, has atraído hacia ti y hacia nosotros al Padre eterno... Gracias a esta luz, o María, nunca te has parecido a las vírgenes insensatas (Mt 25,1ss) sino que rebosas de virtud y de prudencia. Por esto has querido saber cómo se podía realizar lo que el ángel te anunciaba. Tú sabías que “para Dios todo es posible”. No tenías duda alguna. ¿Por qué, entonces, tú dices: -no conozco ningún hombre-? No te faltaba la fe. Era la humildad profunda que te hacía decir esto. No dudabas del poder de Dios, te considerabas como indigna de tan gran prodigio. Si fuiste turbada por la palabra del ángel, no era por temor. Mirándolo a la misma luz de Dios, me parece que era más bien por admiración. Y qué admirabas, pues, o María, sino la inmensidad de la bondad de Dios. Mirándote a ti misma, te juzgabas indigna de esta gracia y quedabas turbada. Tu pregunta es la prueba de tu humildad. No eras presa del temor sino de admiración ante la inmensa bondad.

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Homilía del Papa: el Evangelio es el libro de la misericordia de Dios

sábado, 2 de abril de 2016

El Evangelio del Día

domingo 03 Abril 2016 San Juan Brittos, Beato Diego Oddi Leer el comentario del Evangelio por Beato Pablo VI: "Los discipulos se llenaron de alegría al ver al Señor" Hechos 5,12-16. Los Apóstoles hacían muchos signos y prodigios en el pueblo. Todos solían congregarse unidos en un mismo espíritu, bajo el pórtico de Salomón, pero ningún otro se atrevía a unirse al grupo de los Apóstoles, aunque el pueblo hablaba muy bien de ellos. Aumentaba cada vez más el número de los que creían en el Señor, tanto hombres como mujeres. Y hasta sacaban a los enfermos a las calles, poniéndolos en catres y camillas, para que cuando Pedro pasara, por lo menos su sombra cubriera a alguno de ellos. La multitud acudía también de las ciudades vecinas a Jerusalén, trayendo enfermos o poseídos por espíritus impuros, y todos quedaban curados. Salmo 118(117),2-4.22-24.25-27a. Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor!Que lo diga la familia de Aarón: íes eterno su amor!Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor!La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular.Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos.Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él.Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: el Señor es Dios, y él nos ilumina». Apoc. 1,9-11a.12-13.17-19. Yo, Juan, hermano de ustedes, con quienes comparto las tribulaciones, el Reino y la espera perseverante en Jesús, estaba exiliado en la isla de Patmos, a causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús. El Día del Señor fui arrebatado por el Espíritu y oí detrás de mí una voz fuerte como una trompeta, que decía: "Escribe en un libro lo que ahora vas a ver, y mándalo a las siete iglesias: a Efeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea". Me di vuelta para ver de quién era esa voz que me hablaba, y vi siete candelabros de oro, y en medio de ellos, a alguien semejante a un Hijo de hombre, revestido de una larga túnica que estaba ceñida a su pecho con una faja de oro. Al ver esto, caí a sus pies, como muerto, pero él, tocándome con su mano derecha, me dijo: "No temas: yo soy el Primero y el Ultimo, el Viviente. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre y tengo la llave de la Muerte y del Abismo. Escribe lo que has visto, lo que sucede ahora y lo que sucederá en el futuro. Juan 20,19-31. Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes". Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan". Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". El les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré". Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe". Tomas respondió: "¡Señor mío y Dios mío!". Jesús le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!". Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre. Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. Leer el comentario del Evangelio por : Beato Pablo VI, papa 1963-1978 Exhortación Apostólica « Gaudete in Domino » sobre la alegría cristiana del 1 de Junio de 1975 "Los discipulos se llenaron de alegría al ver al Señor" La alegría pascual no es solamente la de una transfiguración posible: es la de una nueva presencia de Cristo resucitado, dispensando a los suyos el Espíritu, para que habite en ellos. Así el Espíritu Paráclito es dado a la Iglesia como principio inagotable de su alegría de esposa de Cristo glorificado. El lo envía de nuevo para recordar, mediante el ministerio de gracia y de verdad ejercido por los sucesores de los Apóstoles, la enseñanza misma del Señor. El suscitó en la Iglesia la vida divina y el apostolado. Y el cristiano sabe que este Espíritu no se extinguirá jamás en el curso de la historia. La fuente de esperanza manifestada en Pentecostés no se agotará. El Espíritu que procede del Padre y del Hijo, de quienes es el amor mutuo viviente, es pues comunicado al Pueblo de la nueva Alianza y a cada alma que se muestre disponible a su acción íntima. El hace de nosotros su morada, dulce huésped del alma. Con él habitan en el corazón del hombre el Padre y el Hijo. El Espíritu Santo suscita en el corazón humano una plegaria  filial impregnada de acción de gracias, que brota de lo íntimo del alma, en la oración y se  expresa en la alabanza, la acción de gracias, la reparación y la súplica. Entonces podemos gustar la alegría propiamente espiritual, que es fruto del Espíritu Santo (Ga.5,22). Esta alegría caracteriza por tanto todas las virtudes cristianas. las pequeñas alegrías humanas que constituyen en nuestra vida como la semilla de una realidad más alta, queden transfiguradas. Esta alegría espiritual, aquí abajo, incluirá siempre en alguna medida la dolorosa prueba de la mujer en trance de dar a luz, y un cierto abandono aparente, parecido al del huérfano: lágrimas y gemidos, mientras que el mundo hará alarde de satisfacción, falsa en realidad. pero la tristeza de los discípulos, que es según Dios y no según el mundo, se trocará pronto en una alegría espiritual que nadie podrá arrebatarles(Jn. 16,20-22).

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Exequias del Cardenal Cottier, “cantor de la fe cristiana”

Si estamos a las Puertas de un Intervención Decisiva del Cielo ¿Cuál es la Misión del papa Francisco? Caminando hacia la Gran Apostasía y hacia el Iluminación de las Alas que enviará Dios Las especulaciones respecto a las profecías de la Gran Apostasía y el Segundo Pentecostés son infinidad y hay que tomarlas con cuidado. Los sucesos que experimentamos actualmente llevan a situar ahora el período en que sucederá la Gran Apostasía – y ya la vemos funcionar -, y esto incluye la aparición del anticristo, a la que después seguiría el Segundo Pentecostés y la parusía (segunda venida de Cristo). Es más, hay varios que sitúan la intervención decisiva del Cielo con el Gran Aviso (iluminación de las almas) en el 2017

Si nos pensamos en varias profecías que hablan que se dio a satanás 100 años de poder, y pensamos en Fátima como la profecía por excelencia en la que ha depositado su credibilidad la Iglesia, entonces estaríamos a las puertas de la intervención decisiva del Cielo.

Si es así, esto caería dentro del pontificado de Francisco, quien tendría la misión de adecuar la Iglesia para este hecho, que será también traumático.

El lector habrá visto que utilizamos siempre el tiempo condicional, porque lo que decimos son una cascada de hipótesis, que no dejan de ser un talenteo. Pero sin duda están sobre la mesa y cada vez se hablará más de ellas; así que aprontarse a discernir.

UN TIEMPO DE PRUEBAS ANTES DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Cristo mismo predijo que habría un tiempo de prueba antes de su regreso. A partir de la parábola de la viuda persistente (que representa a la Iglesia como la viuda de Cristo) concerniente a la importancia de la perseverancia (el atributo principal de Job), Jesús concluyó con una frase bastante sorprendente:
“…Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?” (Lucas 18:8)
Esta declaración fue hecha en el contexto de fondo de un discurso acerca de la gran apostasía antes de su Segunda Venida:
“Pero antes tiene que sufrir mucho y ser rechazado por esta gente. En los días del Hijo del Hombre sucederá lo mismo que en tiempos de Noé: la gente comía, bebía, y se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca y vino el diluvio que los hizo perecer a todos. Ocurría lo mismo que en tiempos de Lot: la gente comía y bebía, compraba y vendía, plantaba y edificaba. Pero el día que salió Lot de Sodoma, cayó desde el cielo una lluvia de fuego y azufre que los mató a todos. Lo mismo sucederá el día en que se manifieste el Hijo del Hombre”. (Lucas 17:25-30)
Así que el punto básico de Cristo que parece haber puesto aquí, es que antes del fin del mundo, vendría un período de prueba, cuando los cristianos tendrían que someterse a un tiempo de juicio – al igual que Job en el Antiguo Testamento.
Es este período que es cortado por el bien de los elegidos, con la llegada del Segundo Pentecostés:
“Tanto que si el Señor no acortara esos días, nadie se salvaría. Pero él ha decidido acortar esos días en consideración a sus elegidos”. (Marcos 13:20)
diablos de Andrea di Bonaiuto

SATANAS SE DESATA POR POCO TIEMPO

Y es esta misma época en la cual satanás se desataría “por un poco tiempo”.
“Lo arrojó al Abismo, cerró con llave y además puso sellos para que no pueda seducir más a las naciones hasta que pasen los mil años. Después tendrá que ser soltado por poco tiempo”. (Apocalipsis 20:3)
“Saldrá a engañar a Gog y Magog, es decir, a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, una multitud tan numerosa como las arenas del mar“, (Apocalipsis 20:8).
Este período, sería cuando satanás se desataría para engañar a la tierra, y preparar a sus habitantes para la guerra, se debe equiparar con las “guerras y rumores de guerras” que Jesús predijo que preceden a su Segunda Venida, antes de la batalla escatológica final.
“Cuando oigan hablar de guerras y de rumores de guerra, no se alarmen, porque eso tiene que pasar, pero todavía no será el fin. Habrá conflictos: nación contra nación, y reino contra reino. Habrá terremotos y hambre en diversos lugares. Estos serán los primeros dolores del parto”. (Marcos 13:7-8)

PROFECÍAS DE LEÓN XIII

Cuando nos fijamos en la Profecía del Papa León XIII sobre los cien años del poder de satanás, nos encontramos con que esto también es de estilo después de las pruebas de Job.
La visión del Papa León XIII se refiere a que a satanás se le dio 100 años para tratar de destruir la iglesia.
En 1884, después de decir misa en la mañana, de acuerdo con al menos una fuente, el 13 de octubre, cuando salía del altar, el Papa León XIII frágil a los 74 años de edad, cayó al suelo como si estuviera muerto. Una versión dice que los que le rodeaban pensaron por un momento que podría haber fallecido. Según esta versión, a los pocos minutos, su respiración volvió a la normalidad y se reanimó.
Otra versión dice que cuando salía el altar después de una Misa, se detuvo como si estuviera en trance durante unos 10 minutos. Y otros establecen que el Papa León entró en este trance de rodillas.
El Papa, de acuerdo con la versión más común y popular, relató que había experimentado una especie de visión, en la que oyó dos voces, una de las cuales le llevó a pensar que era la de Cristo, mansa y suave, y la otra la de satanás, gutural y áspera.
Satanás dijo: “Yo podría destruir tu Iglesia si tuviera el tiempo, y más poder sobre aquellos que se entregan a mi servicio”. Y luego el Papa León escuchó que Cristo respondió, “Tú tienes el poder, tienes un tiempo de 100 años”.
oraciones leon xiii

PROFECÍAS DE LA VIDENTE DE LA SALETTE

También es interesante señalar que Melanie Calvat en la versión tardía del secreto de La Salette en 1858, predijo que el debilitamiento gradual de la fe se traduciría en la Gran Apostasía, que se iniciaría en un período de tiempo muy cerca de su propio tiempo – que fue alrededor del mismo período en que se publicó el Origen de las Especies.
“En el año 1864, Lucifer junto con un gran número de demonios serán desatados desde el infierno; ellos pondrán a prueba la fe poco a poco, incluso en aquellos que se dedican a Dios. Ellos los cegarán de gran manera, a menos que ellos sean bendecidos con una gracia especial,estas personas tomarán el espíritu de los ángeles del infierno, varias instituciones religiosas perderán totalmente la fe y perderán muchas almas”. 
Los malos libros abundarán sobre la tierra y los espíritus de las tinieblas difundirán por todas partes un relajamiento universal para todo lo concerniente al servicio de Dios. Ellos tendrán un gran poder sobre la Naturaleza: habrá iglesias construidas para servir a estos espíritus”.
El Vicario de mi Hijo tendrá mucho que sufrir, ya que, por un tiempo, la Iglesia será víctima de grandes persecuciones: este será el tiempo de la oscuridad. La iglesia sufrirá una terrible crisis
“Como la santa fe de Dios está olvidada, cada individuo deseará ser su propio guía y ser superior a sus semejantes…”
“La Iglesia será eclipsada, el mundo estará consternado.Pero ahora Enoc y Elías vendrán, llenos del Espíritu de Dios. Ellos predicarán con la fuerza de Dios y los hombres de buena voluntad, creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas. Ellos harán grandes pasos hacia de la virtud del Espíritu Santo, y condenarán los errores diabólicos del anticristo”.

LA GRAN APOSTASÍA

Todo esto coincide con la Gran ApostasíaEl Catecismo de la Iglesia Católica enseña que ésta debe tener lugar antes de la Segunda Venida de Cristo, y en última instancia, dará lugar a la aparición del anticristo.
Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el “misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un pseudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne”. (CIC 675)
Sin embargo, podemos mantener la esperanza en el hecho de que durante su discurso escatológico en el Monte de los Olivos, Cristo predijo que aquellos que perseveran hasta el final de la Gran Apostasía serán salvos, cuando el Evangelio se proclame a todas las naciones durante el Segundo Pentecostés.
“En esos días muchos tropezarán y caerán; de repente se odiarán y se traicionarán unos a otros. Aparecerán falsos profetas, que engañarán a mucha gente, y tanta será la maldad, que el amor se enfriará en muchos.Pero el que se mantenga firme hasta el fin, ése se salvará. Esta Buena Nueva del Reino será proclamada en el mundo entero, y todas las naciones oirán el mensaje; después vendrá el fin”. (Mateo 24:10-14)
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¿LOS 100 AÑOS EN QUE SE DESATARÍA A SATANÁS COMENZARON EN 1917?

El siglo XX ha sido catastrófico. En 1917 la primera guerra mundial estaba moliendo con horrores nunca antes imaginados a la raza humana. La señora de Fátima predijo otra guerra si la humanidad no se arrepintiera.
Esta guerra se presagiaría por un signo celestial. Esto se llevó a cabo con resplandores increíbles en el cielo nocturno en toda Europa el 25 de enero 1938 justo antes de que Europa se sumiera en otra guerra.
El resto del siglo sería testigo de la miseria incalculable y derramamiento de sangre en genocidios, la bomba atómica, el terrorismo, el hambre, los desastres naturales y el surgimiento de tecnologías que serían de naturaleza venenosa, la destrucción de la familia y luego el establecimiento de la humanidad en un curso de autodestrucción.
La naturaleza milagrosa de los acontecimientos de Fátima han sido afirmados por la iglesia y la mayoría de los papas del siglo pasado han tenido una fuerte asociación personal y aparentemente apocalíptica con las profecías dadas a los tres niños. 
La coincidencia de las fechas de 13 de mayo (cuando comenzaron las apariciones) y 13 de octubre (cuando terminaron las apariciones con el milagro del sol) son interesantes. 
El Papa Pio XII fue consagrado obispo el 13 de mayo de 1917 el día de la primera aparición y se hizo conocido como el Papa de Fátima. Consagró el mundo a Nuestra Señora de Fátima e hizo repetidas referencias a las profecías.
Pablo VI se reunió la Hermana Lucía y rezó con ella el 13 de mayo 1967, en el quincuagésimo aniversario de las visiones.
Juan Pablo II fue casi asesinado por la bala de un asesino, el 13 de mayo de 1981, y seis años más tarde en el septuagésimo aniversario de las visiones fue a Fátima para dar gracias a la Virgen por haberle salvado la vida. Según la Hermana Lucía fue él quien hizo la Consagración al Inmaculado Corazón de María que el Cielo aceptó, y por eso cayó el comunismo en Rusia.
Benedicto XVI afirmó su creencia en el origen sobrenatural de las visiones, visitó a la Hermana Lucía, fue a Fátima y dijo que “las profecías de Fátima de ninguna manera han terminado”.
El Papa Francisco dedicó su pontificado a Nuestra Señora de Fátima, el 13 de mayo 2013, y le consagró el mundo en un acto público el 13 de octubre de 2013. Este año se hizo llevar la imagen de Fátima a Roma para ser venerada y planea visitar Fátima en 2017 con motivo del centenario de los acontecimientos.
Viendo los acontecimientos de estos cien años hace que uno se pregunte qué tan significativo será este aniversario, dentro de dos años, para la historia del mundo.
Si las visiones de Fátima fueron el comienzo de un siglo de inspiración del infierno, significa que nos estamos acercando al final de este tiempo.
Curiosamente, el profeta Venerable Bartolomé Holzhauser predijo siete edades de la iglesiaLa quinta se inició en 1517 con la Revolución protestante. Este período de la tribulación cumple su quinto centenario también en el año 2017.
Esta quinta edad culminaría en una terrible persecución a la iglesia. Después él predijo una era de paz y consuelo. Nuestra Señora en Fátima también predijo un período de paz después de las dificultades por venir.
Estamos llenos de profecías apocalípticas para2016-2017. Por ejemplo, Ronald L. Conte Jr. y Antonio Yagüe predicen para 2016-2017 el Aviso profetizado en Garabandal y Medjugorje.
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EL ROL DEL PAPA FRANCISCO EN ESTE PERÍODO

En una interesante nota al margen, Melanie Calvat predijo que ni el Papa Juan Pablo II (que es generalmente aceptado como el Papa que no puede ser asesinado), ni su sucesor (Benedicto XVI) vivirían para ver el Segundo Pentecostés, que sigue a la Gran Apostasía – lo que significa que predice que éste se llevará a cabo durante el pontificado del próximo Papa:
“El Santo Padre sufrirá mucho. Voy a estar a su lado hasta el final para recibir su sacrificio. Los impíos harán varios atentados contra su vida, pero no pueden hacerle daño. Pero ni él ni su sucesor van a vivir para ver el triunfo de la Iglesia de Dios”.
Sin embargo esto deja muchas dudas ¿tan poco tiempo durará la Gran Apostasía?, ¿ya está presente entre nosotros el anticristo?, ¿se desatará de repente el Segundo Pentecostés o será un proceso? Pero sobre todo pone el foco en Francisco.
Aunque Francisco insiste que su pontificado será corto, él tiene la misión de guiar a la Iglesia en este período de apostasía e hipotético aviso del Cielo.
Si esto es correcto, entonces habría que mirar a fondo con esa óptica los cambios que propone el papa Francisco en la Iglesia.
Quizás los cambios que propone Francisco para la apertura de la Iglesia no sean meras aperturas al mundo sino una adecuación a un suceso extraordinario que vendrá. En un artículo anterior hicimos la pregunta¿Francisco no sabrá algo que nosotros no sabemos?

Hagamos un ejercicio. ¿Qué harías tú si tienes la responsabilidad de guiar a la Iglesia en el período en que el Cielo envíe una iluminación a la gente para que se convierta y no puedes decir previamente por qué?

La respuesta es obvia, tratarías de adaptar la estructura de la Iglesia para recibir misericordiosamente a toda esa gente, que de la noche a la mañana se dará cuenta que Dios existe y que no está viviendo de acuerdo a lo que Él le pide.

Piensa que esa gente se sentirá muy herida por el mal que hizo y porque no podrá cambiar su vida actual en un santiamén. Por ejemplo piensa en el caso de una persona que tenía un hogar con hijos, se divorció, se volvió a casar y volvió a engendrar hijos; no puede volver a su situación anterior sin cometer el nuevo pecado de abandonar a su segunda familia.
Si piensas en detalle y sin esquemas fundamentalistas, te darás cuenta lo complejo de la situación y lo traumático y lenta que será la conversión de la gente.
Se necesitaría entonces un cambio fundamental en la Iglesia para acoger al “tropel” de personas que iniciarían su proceso de conversión.
Estamos talenteando es verdad, pero no más que quienes predicen que 2017 será el año del Aviso; es más, nos basamos en ellos y analizamos las consecuencias de que esto suceda.
Esto da para mucho más y seguramente ríos de tinta correrán en la medida que nos acerquemos al 2017, porque comenzaremos a pensar cómo podremos acoger a todas las personas que han sido iluminadas y dieron una respuesta favorable.
Fuentes:


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viernes, 1 de abril de 2016

El Evangelio del Día

sábado 02 Abril 2016 San Francisco de Paula Leer el comentario del Evangelio por San León Magno : “Los que habían sido sus compañeros estaban tristes y llorando… Y les dijo: ‘Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda la creación’” Hechos 4,13-21. Los miembros del Sanedrín estaban asombrados de la seguridad con que Pedro y Juan hablaban, a pesar de ser personas poco instruidas y sin cultura. Reconocieron que eran los que habían acompañado a Jesús, pero no podían replicarles nada, porque el hombre que había sido curado estaba de pie, al lado de ellos. Entonces les ordenaron salir del Sanedrín y comenzaron a deliberar, diciendo: "¿Qué haremos con estos hombres? Porque no podemos negar que han realizado un signo bien patente, que es notorio para todos los habitantes de Jerusalén. A fin de evitar que la cosa se divulgue más entre el pueblo, debemos amenazarlos, para que de ahora en adelante no hablen de ese Nombre". Los llamaron y les prohibieron terminantemente que dijeran una sola palabra o enseñaran en el nombre de Jesús. Pedro y Juan les respondieron: "Juzguen si está bien a los ojos del Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios. Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído". Después de amenazarlos nuevamente, los dejaron en libertad, ya que no sabían cómo castigarlos, por temor al pueblo que alababa a Dios al ver lo que había sucedido. Salmo 118(117),1.14-15.16ab-18.19-21. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!El Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación.Un grito de alegría y de victoria resuena en las carpas de los justos. “La mano del Señor hace proezas,La mano del Señor es sublime,la mano del Señor hace proezas.No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor.El Señor me castigó duramente, pero no me entregó a la muerte.«Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor.»«Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella.»Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. Marcos 16,9-15. Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios. Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron. En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación." Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. Leer el comentario del Evangelio por : San León Magno (¿-c. 461), papa y doctor de la Iglesia Sermón 58, el 20avo sobre la Pasión “Los que habían sido sus compañeros estaban tristes y llorando… Y les dijo: ‘Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda la creación’”      Que no nos veamos apresados por el espectáculo de las cosas de este mundo; que los bienes de la tierra no aparten del cielo nuestras miradas. Sepamos sobrepasar lo que ya no es nada; que nuestro espíritu, ligado a lo que debe permanecer, fije su deseo en las promesas de eternidad. Aunque actualmente no estemos “salvados más que en esperanza” (Rm 8, 24), aunque nuestra carne esté todavía sujeta a la corrupción de la muerte, bien podemos afirmar que vivimos fuera de la carne si escapamos a la influencia de sus pasiones. No, no merecemos llevar más tiempo el nombre de esta carne de la cual hemos hecho callar sus apetitos… Que el pueblo de Dios, pues, tome conciencia de que es “una nueva criatura en Cristo” (2C 5,17). Que comprenda bien que ha sido escogido, y que es Él mismo quien lo ha escogido. Que el nuevo ser no vuelva a la inconstancia de su antiguo estado. Que “el que ha puesto la mano en el arado” (Lc 9,62) no cese de trabajar, que vele sobre el grano que él mismo ha sembrado, que no regrese a lo que ha abandonado. Que nadie caiga de nuevo en la degradación de la cual se ha levantado. Y si, puesto que la carne es débil, alguno yace todavía en alguna de sus enfermedades, que tome la firme resolución de curar y levantarse de ella. Este es el camino de la salvación; esta es la manera de imitar la resurrección comenzada en Cristo… Que nuestros pasos abandonen la arena movediza para caminar sobre tierra firme, porque está escrito: “El Señor asegura los pasos del hombre, se complace en sus camino; si tropieza, no caerá, porque el Señor lo tiene de la mano” (Sl 36,23s). Amados hermanos, conservad estas reflexiones en vuestro espíritu, no solamente para celebrar estas fiestas de Pascua, sino para santificar toda vuestra vida.

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Evangelio Seglar para el Domingo Segundo de Pascua (03-04-2016)

 Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.



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