jueves, 12 de noviembre de 2015

Razón de la esperanza cristiana

Apoyados en los textos sagrados que se proclaman este domingo, podemos afirmar que no estamos hechos para la corrupción, ni nuestro destino es el polvo. Hemos sido creados para gozar la vida eterna. El salmista canta: “Se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.” (Sal 15).



from Ciudad Redonda http://ift.tt/1Y7Mnf7
via IFTTT

No hay comentarios:

Publicar un comentario