jueves, 3 de diciembre de 2015

El Evangelio del Día

viernes 04 Diciembre 2015 Viernes de la primera semana de AdvientoSan Juan Damasceno Leer el comentario del Evangelio por San Anselmo : “Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.” ( Sal 26,8 Isaías 29,17-24. Así habla el Señor: ¿No falta poco, muy poco tiempo, para que Líbano se vuelva un vergel y el vergel parezca un bosque? Aquel día, los sordos oirán las palabras del libro, y verán los ojos de los ciegos, libres de tinieblas y oscuridad. Los humildes de alegrarán más y más en el Señor y los más indigentes se regocijarán en el Santo de Israel. Porque se acabarán los tiranos, desaparecerá el insolente, y serán extirpados los que acechan para hacer el mal, los que con una palabra hacen condenar a un hombre, los que tienden trampas al que actúa en un juicio, y porque sí no más perjudican al justo. Por eso, así habla el Señor, el Dios de la casa de Jacob, el que rescató a Abraham: En adelante, Jacob no se avergonzará ni se pondrá pálido su rostro. Porque, al ver lo que hago en medio de Ël, proclamarán que mi Nombre es santo, proclamarán santo al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel. Los espíritus extraviados llegarán a entender y los recalcitrantes aceptarán la enseñanza. Salmo 27(26),1.4.13-14. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré?Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo.Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. Mateo 9,27-31. Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: "Ten piedad de nosotros, Hijo de David". Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: "¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor". Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído". Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: "¡Cuidado! Que nadie lo sepa". Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región. Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. Leer el comentario del Evangelio por : San Anselmo (1033-1109), benedictino, arzobispo de Canterbury, doctor de la Iglesia Proslogion, 1 “Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.” ( Sal 26,8 “Y tú, Señor ¿hasta cuándo? (Sal 6,4) “¿Hasta cuándo nos olvidarás y nos esconderás tu rostro? (Sal 12,2) ¿cuándo nos mirarás y nos escucharás? ¿Cuándo iluminarás nuestros ojos y nos mostrarás tu faz? ¿cuándo volverás a nosotros? Míranos, Señor, muéstrate a nosotros. Danos el don de tu presencia, a nosotros que, sin ti, no podemos nada y estamos perdidos. Ten piedad de nuestros esfuerzos por llegar a ti, ya que sin ti no podemos nada. Tú nos invitas, ayúdanos pues... Te pido, Señor, no me dejes gemir sin esperanza. Hazme respirar confiadamente... Que por lo menos me concedas vislumbrar la luz, aunque de lejos, aunque desde el abismo. Enséñame a buscarte y muéstrate cuando te busco, porque no puedo buscarte si tu no me guías, ni encontrarte si tú no te muestras. Te buscaré por el deseo y te desearé por la búsqueda. Te encontraré amándote y te amaré cuando te haya encontrado.

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