Creo que se puede calificar así a la que encuentro escrita por Marc Oraison. “El esfuerzo absoluto por predicar y por promover el amor entre los hombres como lo último de sus exigencias, está condenado a la persecución, al sufrimiento absolutamente injusto, a la muerte, es decir, al fracaso.” (Jesucristo. Ese muerto que vive, pg.30)
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