Llena de tu alabanza está mi boca, de tu esplendor, el día entero. No me despidas ahora que soy viejo, no te alejes cuando mis fuerzas me abandonan. Yo entonces, siempre en ti esperaré, y te alabaré como no se ha hecho nunca. Mi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación, aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos. Vendré a celebrar las proezas del Señor, evocaré tu justicia, que es sólo tuya. Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. Entonces te daré gracias al son del arpa por tu fidelidad, oh Dios. Con la cítara te entonaré salmos, oh Santo de Israel.
from EVANGELIO DEL DÍA https://ift.tt/Lm9VM1
via IFTTT
No hay comentarios:
Publicar un comentario