sábado, 5 de diciembre de 2015

Los últimos días del concilio

En la basílica de San Pablo Extramuros, allí donde el 25 de enero de 1959 Juan XXIII anunció por sorpresa el concilio, el sábado 4 de diciembre de 1965, por la tarde, tuvo inicio su fase conclusiva con una oración común de Pablo VI con los observadores no católicos. En el momento del incienso cantos y textos de la Biblia se entrelazan en latín, inglés, francés, griego. Luego, en francés, el Papa leyó un discurso con una introducción conmovedora: «Vuestra partida produce a nuestro alrededor una soledad que antes del Concilio no conocíamos y que ahora nos entristece; nosotros quisiéramos veros siempre con nosotros».

Hombre de los signos, después de la liturgia Montini regaló a cada uno de los observadores una campanilla de bronce. «Conservadla —les recomendó Pablo VI— como recuerdo de nuestra oración común y a la espera del día en que sonará la hora de nuestra reunificación», como escribía al día siguiente Henri de Lubac, que ese domingo fue invitado por el Pontífice a comer junto con Jean Guitton y Oscar Cullmann. Un hecho entonces excepcional, pero que Montini explica con sencillez a sus huéspedes: «Tal vez os preguntáis cómo se hacen las cosas con el Papa; veréis, como se hace en todos lados».

Durante la conversación entró uno de los secretarios para entregar un documento y Pablo VI, después de darle un vistazo, les habló del mismo a los tres invitados: es el texto definitivo de la declaración común entre las Iglesias de Roma y Constantinopla sobre la «eliminación de la memoria» de las excomuniones intercambiadas en 1054 entre las dos sedes. El Papa —siguió escribiendo el teólogo francés— «nos dije que se proclamará solemnemente el martes». Y el 7 de diciembre, de forma simultánea, en San Pedro y en El Fanar se leyeron, con el texto común, un breve pontificio y un tòmos patriarcal.

Ese martes fue un día verdaderamente histórico, con numerosos acontecimientos y signos. En la última sesión pública del Vaticano II, antes de la misa tuvieron lugar las votaciones finales que aprobaron casi por unanimidad los últimos cuatro documentos conciliares: los tres decretos sobre la libertad religiosa, las misiones y los sacerdotes, y la constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo. Se leyeron después la declaración común de las dos Iglesias definidas «hermanas» y el breve papal: Pablo VI lo entregó con un abrazo al enviado del patriarca Atenágoras, y él llevó luego sobre la tumba de san León IX, obispo de Roma en la época del cisma, nueve rosas para recordar así los nueve siglos de separación.

La homilía que Montini pronunció el 7 de diciembre es uno de los textos más hermosos e inspirados, y resume la esencia del Concilio: «Tal vez nunca como en esta ocasión la Iglesia ha sentido la necesidad de conocer, de acercarse, de comprender, de penetrar, de servir, de evangelizar a la sociedad que la rodea, y de seguirla, casi alcanzándola en su rápido y continuo cambio». Y sigue: «La religión del Dios que se hizo Hombre se encontró con la religión (porque es tal) del hombre que se hace Dios. ¿Qué sucedió? ¿Un enfrentamiento, una lucha, una imprecación? Podía ser; pero no sucedió. La antigua historia del Samaritano fue la pauta de la espiritualidad del Concilio. Una simpatía inmensa lo invadió todo».

Ese mismo día, con otro gesto significativo, el Papa firmaba un motu proprio con el cual reformaba el antiguo Santo Oficio. Y en la fiesta de la Inmaculada, el 8 de diciembre, en la plaza de San Pedro mientras brillaba el sol, Pablo VI concluyó el Vaticano II repitiendo en la homilía que «para la Iglesia católica nadie es extraño, nadie está excluido, nadie está lejos». Un saludo que Montini definió «no de despedida que distancia, sino de amistad que permanece».

g.m.v.



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viernes, 4 de diciembre de 2015

El Evangelio del Día

sábado 05 Diciembre 2015 Sábado de la primera semana de AdvientoBeato Nicolás Stensen, San Felipe Rinaldi Leer el comentario del Evangelio por San Juan Pablo II : “La mies es abundante...” (Mt (9,37) Isaías 30,19-21.23-26. Así habla el Señor: Sí, pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, ya no tendrás que llorar: él se apiadará de ti al oír tu clamor; apenas te escuche, te responderá. Cuando el Señor les haya dado el pan de la angustia y el agua de la aflicción, aquel que te instruye no se ocultará más, sino que verás a tu maestro con tus propios ojos. Tus oídos escucharán detrás de ti una palabra: "Este es el camino, síganlo, aunque se hayan desviado a la derecha o a la izquierda". El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en el suelo, y el pan que produzca el terreno será rico y sustancioso. Aquel día, tu ganado pacerá en extensas praderas. Los bueyes y los asnos que trabajen el suelo comerán forraje bien sazonado, aventado con el bieldo y la horquilla. En todo monte elevado y en toda colina alta, habrá arroyos y corrientes de agua, el día de la gran masacre, cuando se derrumben las torres. Entonces, la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces más intensa -como la luz de siete días- el día en que el Señor vende la herida de su pueblo y sane las llagas de los golpes que le infligió. Salmo 147(146),1-2.3-4.5-6. ¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios, qué agradable y merecida es su alabanza!El Señor reconstruye a Jerusalén y congrega a los dispersos de Israel.Sana a los que están afligidos y les venda las heridas.Él cuenta el número de las estrellas y llama a cada una por su nombre.Nuestro Señor es grande y poderoso, su inteligencia no tiene medida.El Señor eleva a los oprimidos y humilla a los malvados hasta el polvo. Mateo 9,35-38.10,1.6-8. Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha." Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia. "Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente." Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. Leer el comentario del Evangelio por : San Juan Pablo II (1920-2005), papa Redemptoris missio, 86 “La mies es abundante...” (Mt (9,37) Si uno echa una mirada superficial sobre nuestro mundo, se queda impactado por muchos hechos negativos que le pueden llevar al pesimismo. Pero no deja de ser un sentimiento injustificado. Tenemos fe en Dios, Padre y Señor, en su bondad y su misericordia. Estando ya cerca del Tercer Milenio de la redención, Dios está a punto de preparar para el cristianismo una gran primavera que ya apunta. En efecto, ya sea en el mundo no cristiano como en las cristiandades antiguas, los pueblos tienen tendencia de acercarse progresivamente a los ideales y los valores evangélicos. Esta tendencia se ve favorecida por el esfuerzo de la Iglesia. Hoy se percibe entre los pueblos una nueva convergencia hacia estos valores: el rechazo de la violencia o la guerra, el respeto de la persona humana y de sus derechos, la sed de libertad, de justicia y de fraternidad, la tendencia a superar los racismos y los nacionalismos exacerbados, la afirmación de la dignidad de la mujer y su estima. La esperanza cristiana nos sostiene para comprometernos a fondo en la nueva evangelización y en la misión universal. Nos empuja a orar como Jesús nos lo ha enseñado: “Que venga a nosotros tu reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mt 6,10). Aún son incalculables las personas que esperan la venida de Cristo. Los espacios humanos y culturales donde todavía no ha llegado el anuncio del evangelio o donde la Iglesia está poco presente son inmensos, hasta el punto de exigir la unión de todas las fuerza de la Iglesia. Preparando la celebración del jubileo del año 2000, toda la Iglesia está comprometida en un nuevo Adviento misionero. Debemos alimentar en nosotros la pasión apostólica para transmitir a los demás la luz y la alegría de la fe, y debemos formar al pueblo de Dios en estas actitudes.

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Bálsamo en la herida - I Sábado de Adviento

¡Cómo necesitamos escuchar que nuestras heridas serán curadas! El profeta anuncia: “La luz de la Cándida será como la luz del Ardiente cuando el Señor vende la herida de su pueblo y cure la llaga de su golpe”.



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Evangelio Seglar para el Domingo 1º de Adviento (6 de diciembre de 2015)

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.



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jueves, 3 de diciembre de 2015

El Evangelio del Día

viernes 04 Diciembre 2015 Viernes de la primera semana de AdvientoSan Juan Damasceno Leer el comentario del Evangelio por San Anselmo : “Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.” ( Sal 26,8 Isaías 29,17-24. Así habla el Señor: ¿No falta poco, muy poco tiempo, para que Líbano se vuelva un vergel y el vergel parezca un bosque? Aquel día, los sordos oirán las palabras del libro, y verán los ojos de los ciegos, libres de tinieblas y oscuridad. Los humildes de alegrarán más y más en el Señor y los más indigentes se regocijarán en el Santo de Israel. Porque se acabarán los tiranos, desaparecerá el insolente, y serán extirpados los que acechan para hacer el mal, los que con una palabra hacen condenar a un hombre, los que tienden trampas al que actúa en un juicio, y porque sí no más perjudican al justo. Por eso, así habla el Señor, el Dios de la casa de Jacob, el que rescató a Abraham: En adelante, Jacob no se avergonzará ni se pondrá pálido su rostro. Porque, al ver lo que hago en medio de Ël, proclamarán que mi Nombre es santo, proclamarán santo al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel. Los espíritus extraviados llegarán a entender y los recalcitrantes aceptarán la enseñanza. Salmo 27(26),1.4.13-14. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré?Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo.Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. Mateo 9,27-31. Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: "Ten piedad de nosotros, Hijo de David". Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: "¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor". Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído". Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: "¡Cuidado! Que nadie lo sepa". Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región. Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. Leer el comentario del Evangelio por : San Anselmo (1033-1109), benedictino, arzobispo de Canterbury, doctor de la Iglesia Proslogion, 1 “Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.” ( Sal 26,8 “Y tú, Señor ¿hasta cuándo? (Sal 6,4) “¿Hasta cuándo nos olvidarás y nos esconderás tu rostro? (Sal 12,2) ¿cuándo nos mirarás y nos escucharás? ¿Cuándo iluminarás nuestros ojos y nos mostrarás tu faz? ¿cuándo volverás a nosotros? Míranos, Señor, muéstrate a nosotros. Danos el don de tu presencia, a nosotros que, sin ti, no podemos nada y estamos perdidos. Ten piedad de nuestros esfuerzos por llegar a ti, ya que sin ti no podemos nada. Tú nos invitas, ayúdanos pues... Te pido, Señor, no me dejes gemir sin esperanza. Hazme respirar confiadamente... Que por lo menos me concedas vislumbrar la luz, aunque de lejos, aunque desde el abismo. Enséñame a buscarte y muéstrate cuando te busco, porque no puedo buscarte si tu no me guías, ni encontrarte si tú no te muestras. Te buscaré por el deseo y te desearé por la búsqueda. Te encontraré amándote y te amaré cuando te haya encontrado.

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Los ojos del alma. I Viernes de Adviento

El tiempo de Adviento es tiempo de mirada amplia, de visión creyente, que anticipa los acontecimientos de la Salvación. Desde esta perspectiva, la Palabra de Dios de este día nos recuerda que la fe es regalo, don gratuito por el que  cabe anticipar la celebración del amor divino, misericordioso, manifestado en Jesucristo.



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Comentario al Evangelio del domingo, 6 de diciembre de 2015 (2º Domingo de Adviento)

Es tiempo de convertirnos ecológicamente, de tocar la tierra como la tocaron nuestros abuelos en el surco y saber que de ella viene la vida. Es tiempo de amar en palabras de San Francisco de Asís, a la hermana naturaleza.



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Descubra las Potentes Promesas dadas por la Santísima Virgen María a quien Rece y a quien Lleve Consigo el Santo Rosario ! Obtenga las Gracias, Protecciones, Sanaciones y Liberaciones prometidas por Poder del Santo Rosario que es EL MARTILLO QUE APLASTA A SATANÁS ! La Santísima Virgen María le dio a Santo Domingo de Guzmán – fundador de la Orden de los Predicadores, más conocidos como Dominicos -, el Santo Rosario en una aparición, y le pidió que realizara la divulgación del mismo, prometiendole Grande Milagros y Sanaciones, así como la destrucción de las fortalezas del demonio !!!

manos con rosario

Es así que el Rosario se mantuvo entonces casi por dos siglos como oración predilecta, pero al decaer con el tiempo, es cuando la Santísima Virgen se le aparece a Alano de la Rupe, y le reitera las promesas dadas a Santo Domingo.

    Empecemos por él provecho que da el Rosario. Son bien conocidos los Beneficios de rezar el Rosario y las Bendiciones que trae, estas son:
    maria entrega a santo domingo el rosario

    BENEFICIOS DEL ROSARIO

    Nos eleva gradualmente al perfecto conocimiento Jesucristo.
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    Purifica nuestras almas del pecado.
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    Nos permite vencer a todos nuestros enemigos.
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    Nos facilita la práctica de las virtudes.
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    Nos abrasa en amor de Jesucristo.
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    Nos enriquece con gracias y méritos.
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    Nos proporciona con qué pagar todas nuestras deudas con Dios y con los hombres, y finalmente, nos consigue de Dios toda clase de gracias

     soldados y rosario

    BENDICIONES DEL ROSARIO

    Los pecadores obtienen el perdón.
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    Las almas sedientas se sacian.
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    Los que están atados ven sus lazos deshechos.
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    Los que lloran hallan alegría.
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    Los que son tentados hallan tranquilidad.
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    Los pobres son socorridos.
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    Los religiosos son reformados.
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    Los ignorantes son instruidos.
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    Los vivos vencen la decadencia espiritual.
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    Los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragios.

     francisco rezando el rosario

    15 PROMESAS DE LA VIRGEN A LOS QUE RECEN EL ROSARIO

    El Rosario es una verdadera fuente de gracias. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación.
    Así que la Virgen María le hizo 15 Promesas a Santo Domingo de Guzmán y luego a Alano de la Rupe a quienes recen el Rosario:

    1 – A todos los que recen devotamente mi Rosario, prometo mi protección especial y muy grandes gracias.

    2 – El que persevere en el rezo de mi Rosario recibirá alguna gracia insigne.

    3  El Rosario será una defensa muy poderosa contra el infierno; destruirá los vicios, librará del pecado, disipará las herejías.

    4 – El Rosario hará florecer las virtudes y las buenas obras y obtendrá a las almas las más abundantes misericordias divinas; sustituirá en los corazones el amor del mundo con el amor de Dios y los elevará al deseo de los bienes celestiales y eternos. ¡Cuántas almas se santificarán por este medio!

    5 – El que se confíe en mí con el Rosario no perecerá.

    6 – El que rece devotamente mi Rosario, meditando sus misterios, no se verá oprimido por la desgracia. Si es pecador, se convertirá; si es justo, crecerá en gracia y tendrá la recompensa de la vida eterna.

    7 – Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos de la Iglesia.

    8 – Los que recen mi Rosario encontrarán durante su vida y en la hora de la muerte la luz de Dios, la plenitud de sus gracias y participarán de los méritos de los bienaventurados.

    9 – Libraré muy prontamente del purgatorio a las almas devotas de mi Rosario.

    10 – Los verdaderos hijos de mi Rosario gozarán de una gran gloria en el cielo.

    11 – Lo que pidáis mediante mi Rosario, lo obtendréis.

    12 – Los que propaguen mi Rosario serán socorridos por mí en todas sus necesidades.

    13 – He obtenido de mi Hijo que todos los miembros de la Cofradía del Rosario tengan por hermanos durante la vida y en la hora de la muerte a los santos del cielo.

    14 – Los que rezan fielmente mi Rosario son todos mis hijos muy amados, hermanos y hermanas de Jesucristo.

    15 – La devoción a mi Rosario es una gran señal de predestinación.

    rosas fondo

    20 PROMESAS DE LA VIRGEN A QUIENES LLEVEN CONSIGO EL SANTO ROSARIO

    No solo la Santísima Virgen promete gracias a quien rece el Santo Rosario, sino también a quien lo lleve permanentemente consigo: 

    1 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, los llevaré hasta Mi Hijo.

    2 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, los ayudaré en sus empresas.

    3 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, aprenderán a amar la Palabra y la Palabra los hará libres. Ya no serán esclavos.

    4  Todos los que lleven piadosamente el Rosario, amarán a Mi Hijo más y más.

    5 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán un conocimiento más profundo de Mi Hijo en sus vidas diarias.

    6 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán un deseo profundo de vestir con decencia para no perder la Virtud de la modestia.

    7 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, crecerán en la virtud de la castidad.

    8 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán una conciencia más profunda de sus pecados y tratarán sinceramente de enmendar sus vidas.

    9 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán un profundo deseo de difundir el mensaje de Fátima.

    10 – Sobre todos que lleven piadosamente el Rosario, derramaré las gracias de las que soy medianera.

    11 – Todos que lleven piadosamente el Rosario, serán llenados de un profundo deseo de rezarlo y meditar sobre los misterios.

    12 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán paz en sus vidas diarias.

    13 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, serán reconfortados en momentos de tristeza.

    14 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, se les concederá el poder de tomar decisiones sabias a través del Espíritu Santo.

    15 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, los llenaré de un profundo deseo de llevar el Escapulario café del Monte Carmelo.

    16 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, venerarán Mi Inmaculado Corazón y el sagrado Corazón de Mi Hijo Jesús.

    17 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, no tomarán el nombre de Dios en vano.

    18 – Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán una profunda compasión por Cristo crucificado y crecerán en su amor por El.

    19 – Muchos de los que lleven piadosamente el Rosario, serán sanados de enfermedades físicas, mentales y emocionales; así que llevadlo a los enfermos y moribundos.

    20 – Las familias que lleven piadosamente el Rosario, tendrán paz en sus hogares.




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    miércoles, 2 de diciembre de 2015

    El Evangelio del Día

    jueves 03 Diciembre 2015 Jueves de la primera semana de AdvientoSan Francisco Javier Leer el comentario del Evangelio por Santa Teresa Benedicta de la Cruz: “No todo el que me dice “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos....” (Mt 7, 21) Isaías 26,1-6. Aquel día, se entonará este canto en el país de Judá: Tenemos una ciudad fuerte, el Señor le ha puesto como salvaguardia muros y antemuros. Abran las puertas, para que entre una nación justa, que se mantiene fiel. Su carácter es firme, y tú la conservas en paz, porque ella confía en ti. Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna. El doblegó a los que habitaban en la altura, en la ciudad inaccesible; la humilló hasta la tierra, le hizo tocar el polvo. Ella es pisoteada por los pies del pobre, por las pisadas de los débiles. Salmo 118(117),1.8-9.19-21.25-27a. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres;es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los poderosos.«Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor.»«Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella.»Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: el Señor es Dios, y él nos ilumina». Mateo 7,21.24-27. Jesús dijo a sus discípulos: "No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande". Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. Leer el comentario del Evangelio por : Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, (1891-1942), carmelita descalza, mártir, copatrona de Europa El misterio de Navidad, 31 enero 1931 “No todo el que me dice “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos....” (Mt 7, 21) El “fiat voluntas tua”  en toda su extensión tiene que ser el hilo conductor de toda vida cristiana. Debe regular el curso del día, de la mañana a la noche, el pasar de los años, y, en suma, la vida total. Esa habrá de ser además la única preocupación del cristiano. Todas las demás preocupaciones las toma el Señor sobre sí. Esa, sin embargo, nos queda mientras estemos todavía “in statu viae”. Objetivamente hablando nunca tendremos la seguridad total de permanecer hasta el fin en los caminos de Dios. Así como los primeros hombres pasaron de la filiación divina a apartarse de Dios, de la misma manera cada uno de nosotros se encuentra en el filo de la navaja entre lanada y la plenitud de la vida divina; y tarde o temprano lo percibimos también subjetivamente. En la infancia de la vida espiritual, cuando comenzamos a abandonarnos a la mano conductora de Dios, lo percibimos con fuerza e intensidad; con toda claridad vemos qué es lo que tenemos que hacer u omitir. Sin embargo esta situación no permanece siempre así. Quien pertenece a Cristo debe vivir la vida de Cristo en su totalidad, ha de alcanzar la madurez del Salvador y andar por el camino de la cruz, hasta el Getsemaní y el Gólgota. Y todos los sufrimientos que pueden venir de fuera son nada en comparación con la noche del alma, cuando la luz divina ha desaparecido y la voz del Señor no se escucha más....Es así que los que están realmente unidos a Cristo permanecen inquebrantables, aun cuando en la oscuridad de la noche experimentan personalmente la lejanía y el abandono de Dios...Por eso, “hágase tu voluntad”, también y precisamente en la noche más oscura.

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    La fuente de la paz

    ¿Dónde radican la serenidad, la fortaleza, la paz, si las circunstancias externas acosan, y la debilidad personal es una experiencia constante? ¿Cómo acoger la Palabra de Dios, que nos describe la razón de la estabilidad inconmovible, cuando somos testigos de las palabras rotas, de las pertenencias quebradas, de las familias heridas?



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    martes, 1 de diciembre de 2015

    El Evangelio del Día

    miércoles 02 Diciembre 2015 Miércoles de la primera semana de AdvientoSan Habacuc (A.T.) Leer el comentario del Evangelio por Catecismo de la Iglesia Católica: Nuestro pan en el desierto: la eucaristía, prenda de la gloria que ha de venir Isaías 25,6-10a. En aquel día: El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados. El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones. Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor. Y se dirá en aquel día: "Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!". Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña. Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas;me guía por el recto sendero,Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza.Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. Mateo 15,29-37. Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó. Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó. La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel. Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino". Los discípulos le dijeron: "¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?". Jesús les dijo: "¿Cuántos panes tienen?". Ellos respondieron: "Siete y unos pocos pescados". El ordenó a la multitud que se sentara en el suelo; después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas. Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. Leer el comentario del Evangelio por : Catecismo de la Iglesia Católica § 1402-1405 - Copyright © Libreria Editrice Vaticana Nuestro pan en el desierto: la eucaristía, prenda de la gloria que ha de venir Si  la Eucaristía es el memorial de la Pascua del Señor y si por nuestra comunión en el altar somos colmados «de gracia y bendición» (MR, Cano Romano 96), la Eucaristía es también la anticipación de la gloria celestial. En la última Cena, el Señor mismo atrajo la atención de sus discípulos hacia el cumplimiento de la Pascua en el reino de Dios: «Y os digo que desde ahora no beberé de este fruto de la vid hasta el día en que lo beba con vosotros, de nuevo, en el Reino de mi Padre» (Mt 26,29; cf Lc 22,18; Mc 14,25). Cada vez que la Iglesia celebra la Eucaristía recuerda esta promesa y su mirada se dirige hacia «el que viene» (Ap 1,4). En su oración, implora su venida: «Marana tha» (1Co 16,22). «Ven, Señor Jesús» (Ap 22,20), «que tu gracia venga y que este mundo pase» (Didaché 10,6). La Iglesia sabe que, ya ahora, el Señor viene en su Eucaristía y que está ahí en medio de nosotros. Sin embargo, esta presencia está velada. Por eso celebramos la Eucaristía «mientras esperamos la gloriosa venida de Nuestro Salvador Jesucristo» (Tt 2,13), pidiendo entrar «en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor Nuestro» (plegaria eucarística 3). De esta gran esperanza, la de los cielos nuevos y la tierra nueva en los que habitará la justicia (cf 2P 3,13), no tenemos prenda más segura, signo más manifiesto que la Eucaristía. En efecto, cada vez que se celebra este misterio, «se realiza la obra de nuestra redención» (LG 3) y, «partimos un mismo pan que es remedio de inmortalidad, antídoto para no morir, sino para vivir en Jesucristo para siempre» (S. Ignacio de Antioquia).

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    Guerras, pobreza, fundamentalismo y Vatileaks: rueda de prensa del Papa con los periodistas en el vuelo de regreso del África

    71. ¡Sé egoísta!

    Seguro que por lo menos cuatro o cinco amigos se habrán asombrado al leer el título que lleva pegado este cantarillo. Pero me atrevo a decir que es un consejo del mismo Jesucristo. ¿No recomendó cumplir el mandato: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”?



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    La mesa de la creación

    Si nos leyeran los textos que hoy se proclaman en la liturgia sin decirnos de dónde se han tomado, y no tuviéramos noticia de que son textos revelados por Dios, nos parecerían, en el mejor de los casos, que son palabras sonoras y atractivas porque transmiten alegría, fiesta y buenos deseos, pero nos chocaría el contraste entre esas palabras  y  lo que vemos con nuestros ojos, ante muchas familias sumidas en necesidad.



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